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miércoles, 30 de noviembre de 2016

Fidel Castro: El legado color verde olivo.

Fidel Castro en 1.984.
Se dice que cuando en 1.821 falleció Napoleón Bonaparte, en su exilio de la isla de Santa Helena, el incombustible Talleyrand habría dicho con el cinismo elegante que era tan propio de él, algo similar a: "Eso ya no es un acontecimiento; es apenas una noticia". Talleyrand algo debía saber al respecto; no en balde es uno de los personajes históricos que mejor ha sabido jugar el Game of Thrones y la House of Cards. Hablamos de un diplomático que se las arregló para servir a regímenes tan antagónicos entre sí como el Absolutismo, la Convención, el Directorio, el Consulado, el Imperio y la Restauración, y que además de todas esas piruetas, se las arregló en el Congreso de Viena para que la Francia postnapoleónica conservara indemnes las fronteras militares de 1.792, a pesar de haber quedado derrotada y exhausta de hombres y recursos luego de más de dos décadas de guerra, y tener en contra a Inglaterra, Austria, Prusia y Rusia; las tropas aliadas no desfilaron por París en 1.815 como el Eje lo hizo en 1.940, para decirlo más fuerte y claro, en buena medida gracias a Talleyrand.

El pasado 25 de Noviembre de 2.016, tuvimos una noticia de similares alcances. Porque noticia habría sido la calificación talleyrandiana, y no acontecimiento. Nos referimos por supuesto al fallecimiento del Comandante Fidel Castro Ruz, a los noventa años de edad. Acontecimiento habría sido que Castro hubiera sido derrocado por el ejército invasor de Bahía Cochinos en 1.961, o que hubiera caído luego de la Crisis de los Misiles en 1.962; en vez de ello, pereció en su cama, y alejado muchos años, parece ser, de las actividades políticas y revolucionarias. Por eso, resulta interesante observar que su muerte ha reavivado muchas viejas pasiones; ahí me ha tocado en lo personal ver a furibundos castristas despedir con honores al hombre, versus a furibundos anticastristas que no pierden el tiempo en fustigarlo a él y sus partidarios. En lo personal, no tengo una opinión formada. En primer lugar, no estoy tan interiorizado de la historia de la Revolución Cubana, más allá de lo que puede considerarse como conocimiento general de la materia, y en segundo término, jamás he estado en Cuba, por lo que no me considero la persona idónea para ser el historiador que condene o absuelva al Comandante, dicho esto por recordar aquella frase pronunciada por Castro según la cual "la Historia me absolverá". Pero sí, creo que la ocasión amerita hacer un par de reflexiones.

Hay dos hechos que sí me constan de Fidel Castro y de Cuba, así como a cualquiera, y que en realidad, sí que puedo evaluar haciendo uso de un poquito de sentido común. El primero de ellos, el más obvio, es que Fidel Castro fue en la práctica un gobernante absoluto, sea que lo llamemos dictador o no. A partir de su triunfo en la Revolución de 1.959, gobernó de manera ininterrumpida hasta que la salud no se lo permitió más, en un régimen de partido único en donde las elecciones tenían un carácter más simbólico que otra cosa. Castro se entronizó, más que como un cabeza de Poder Ejecutivo, como una especie de dios secular para los cubanos y para toda Latinoamérica, en lo que podemos considerar la versión caribeña del culto al líder de corte estalinista que parece inherente al ADN comunista. Fidel Castro es el Batman de Cuba: logró ser más que un hombre, consiguió transformarse en un símbolo. Pero en términos prácticos, cuando no hay alternancia en el poder, se extingue la democracia, y debemos recordar, siguiendo a Winston Churchill, que la democracia es el peor de los regímenes políticos, con la visible excepción de todos los demás; hasta la fecha no hemos conseguido inventar un mejor sistema para gestionar el egoísmo y la mezquindad que parecen inherentes a la naturaleza humana... y Castro desde luego que no era un demócrata.

Por supuesto que quienes defienden al Comandante, tienen su batería de argumentos. Uno de ellos es el empate: puede que Castro haya sido un dictador, pero era un dictador de los nuestros, no de los contrarios, y además, ¿por qué los contrarios no llaman dictadores a sus propios dictadores? Por supuesto, como cualquier argumento de empate, esto es espúreo: una democracia sigue siendo mejor que un gobierno autoritario para gestionar la cosa pública... o menos peor, a según el punto de vista. Otro más insiste en las obras: un poco acreditando que a lo mejor, quizás, Fidel fue un poquito autoritario, en realidad era la única manera de conseguir tener una mejor medicina, salud, derechos sociales, etcétera. Sobre si tales alabanzas al régimen cubano son atinadas, o no pasan de ser propaganda interesada, no tengo constancia, y por tanto no opino, como ya dije más arriba. Pero lo cierto es que ese argumento sigue la línea de "el fin justifica los medios", y ya sabemos la enorme flaqueza lógica y moral que tiene dicho argumento. Además, hay otro argumento adicional, que nos lleva al segundo hecho sobre el gobierno castrista, del que todos tenemos constancia.

Camilo Cienfuegos y Fidel Castro en vísperas del triunfo de la Revolución Cubana.
Ese segundo hecho, es que los balseros en el Mar Caribe iban o van desde Cuba a Miami, y no desde Miami a Cuba. Esto es un hecho acreditado y absolutamente indesmentible. Y la cuestión lógica aquí es que la gente que emigra, tiende a marchar desde un país en donde está mal, a otro país en donde espera estar mejor. Si la gente se lanzaba en balsas precarias, con riesgo de naufragar y ahogarse, para alcanzar la costa de Estados Unidos, no parece probable que se trate de masoquistas tan irritados con un paraíso socialista, que prefieran ir al malvado mundo capitalista a ponerse cilicios e infligirse latigazos de autocastigo. La diáspora deseosa de deponer a su gobierno está conformada por cubanos exiliados en Miami queriendo derribar al Castrismo, no por alguna colonia de estadounidenses enclavada en La Habana conspirando en contra de Washington D.C.

Por supuesto, aplicando un poco de lógica y sentido común, esto también ayuda a despejar el misterio de la supervivencia del Castrismo. Asumamos que la Revolución es tan penosa de vivir, que muchos cubanos disidentes de hecho se van. Esto quiere decir que quienes se quedan atrás, son quienes o les gusta el gobierno y la vida bajo el Castrismo, o al menos, lo encuentran un mal tolerable o soportable. De lo contrario, hacía mucho que se habrían coaligado para derrocar al Gobierno. Eso es, de hecho, más o menos lo que le pasó a Fulgencio Batista, el dictador cubano que sí fue derrocado por las tropas castristas en 1.959. No sé si las tropas guerrilleras de Castro habrán tenido más o menos apoyo popular en su día, pero lo cierto es que si el pueblo cubano no se movilizó por Batista, al menos no le importó demasiado el cambio de amos. Si todos los cubanos disidentes se hubieran quedado en Cuba, es muy probable que las cosas hayan ido bastante peor para el gobierno.

Otro famoso argumento para defender el Castrismo, tiene que ver con el famoso bloqueo económico, que sólo en los últimos años parece haberse relajado un resto. El argumento señala que las deprimidas condiciones económicas de los cubanos en realidad no se deben a que el Castrismo como régimen económico sea ineficiente, sino al bloqueo económico de Estados Unidos. O sea, el Castrismo lo haría bastante mejor, se argumenta, si Estados Unidos no usara toda su influencia militar para impedir el libre tráfico de mercancías entre Cuba y el resto del mundo. Este argumento ignora por supuesto algunos hechos básicos. En primer lugar, el Comunismo en general ha probado ser una manera increíblemente ineficiente de gestionar los recursos económicos, y casi todas las naciones comunistas, o se han ido a lo que en la empresa privada llamaríamos una bancarrota, o han caído a condiciones increíbles de precarización. Se puede argumentar, por supuesto, que el Comunismo tenía menos recursos en la línea de salida que el mundo capitalista, que consiguió enquistar a dicho sistema en naciones asiáticas y de Europa Oriental, y en algún que otro enclave latinoamericano y africano, Cuba incluido; a lo mejor las cosas habrían sido al revés si el mundo capitalista hubiera sido el asediado, y el mundo comunista hubiera dominado al resto del mundo. No lo sabemos; eso ya no es Economía ni Política sino lisa y llanamente Ucronía y ficción. Pero los porfiados hechos son que la vida bajo el comunismo tiende a ser más miserable que bajo el capitalismo. Volvemos a lo ya dicho: los balseros en el Caribe viajan de La Habana a Miami, no al revés.

Fidel Castro y el Politburó de Alemania Oriental, en Berlín (1.972).
Pero este argumento, el del bloqueo económico, tiene un error más profundo. Los sistemas económicos no existen en el vacío. Lo que llamamos sistema económico en el fondo es un manual de recetas acerca de qué leyes creamos para que, una vez aplicadas, permitan la mejor asignación posible de recursos, atendidas todas las circunstancias existentes. Y entre esas circunstancias no sólo debemos contar los recursos, la población y la organización internas, sino también el panorama internacional. Aunque argumentemos que el Comunismo tenga una posibilidad de éxito económico, si lo aplicamos a una nación que está a tiro de piedra de la mayor potencia naval y nuclear del planeta, que da la casualidad de que vive bajo un modelo económico distinto y que además se siente amenazada... no es de buena política seguir insistiendo con ese modelo. Puede que Estados Unidos sea responsable por el bloqueo económico, pero el mismo es casi una consecuencia natural de cómo funciona la política internacional.

En este punto, el lector puede enarcar las cejas. ¿Esto quiere decir que los propios cubanos son responsables en parte del bloqueo económico? ¿Acaso esto no es algo similar a culpar a la víctima? En términos morales... sí que lo es. Esto es un argumento similar a acusar a la víctima de un robo en la calle, por el robo de que acaba de ser víctima. Todos sabemos que el responsable de un robo es siempre el ladrón... pero también la propia víctima debería tomar algunas medidas de autocuidado. No podemos exonerar al ladrón porque la víctima anduviera vestida de manera elegante y luciendo patrimonio, y además metida en callejones oscuros a altas horas de la noche, pero por supuesto, la propia víctima debería tomar al menos ciertas providencias mínimas para impedir el hecho. Eso no es justo, por supuesto, pero el mundo no está construido de manera justa. En las relaciones internacionales, tres cuartos de lo mismo: no es justo que Cuba deba renunciar a su propia autodeterminación nacional sólo porque a Estados Unidos no le gusta su camino hasta el punto de aplicar un bloqueo económico, pero las relaciones internacionales no se construyen sobre la base de la justicia. Ojalá que sí fuera de ese modo, pero en la práctica, el más poderoso siempre va a sentir la tentación de abusar de su poder con el más débil. En la vida no es racional esperar que los demás se comporten de manera justa con uno, y por lo mismo es que se necesitan tomar precauciones mínimas a la hora de tomar una decisión tan suicida como adscribir a un sistema económico diametralmente opuesto al de un vecino demasiado poderoso que pueda sentirse amenazado con ello.

Y ya que llegamos al punto de la justicia versus la realidad. Un punto importante de la Revolución Cubana, prácticamente la razón por la que consiguió venderse en toda Latinoamérica en la década de 1.960, es justamente la promesa de que iba a ser el ejemplo a seguir, para construir una sociedad más justa. No me voy a meter en el tema de si el Castrismo hizo buena su promesa o no, como debaten sus defensores y detractores; lo repito, no sé tanto de la realidad interna cubana como para opinar al respecto. Pero vale la pena mencionar este discurso justiciero porque, creo yo, es la clave de su proyección internacional. Se diga lo que se diga, y aunque mucho más desprestigiado que en sus días de mayor vigor, el Castrismo sigue teniendo una cierta popularidad entre a según qué grupos. Los debates entre castristas y anticastristas por estos días en que el Comandante ha dejado atrás las penurias terrenales, así lo testimonian. Y mucho de esa popularidad deviene en eso: la promesa de justicia.

En este sentido, el Castrismo hace bueno el legado del Comunismo soviético, que en sus primeros días se presentó como un primer paso antes de extender el Comunismo al resto del mundo. La Constitución soviética de 1.924 incluso invita de manera explícita a otros Estados, a incorporarse de manera voluntaria a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas como una república más, si así les place; hasta donde tenemos noticias, ninguna otra nación del mundo parece haber ponderado la posibilidad, pero constitucionalmente hablando, ésta existía. Luego, ya en la década de 1.930, el Estalinismo dio un giro al respecto, y el Comunismo soviético se afianzó dentro de las fronteras de su zona de influencia; los intentos posteriores de expandir el Comunismo en Africa, Asia y Latinoamérica tienen un aroma más pragmático, de expansión de la zona de influencia, que idealismo justiciero por cambiar la paz del planeta.

Fidel Castro en La Habana (1.978).
Pero el Castrismo tomó dicho legado, y lo hizo propio. Y no sólo en el discurso. Es célebre la visita que hizo Fidel Castro a Salvador Allende, visita que parecía tener por objeto afianzar el proceso por el cual Chile se podría haber convertido potencialmente en una nueva Cuba. También es famosa la intervención militar de efectivos cubanos en Angola. Lo que hizo bueno el chiste clásico según el cual Cuba, en los días de apogeo del Castrismo, era "un país peculiar: tiene el Gobierno en La Habana, la administración en Moscú, el Ejército en Angola, y la población en Miami"... Por otra parte, una vez instalado el poder, Castro parece haber tenido una opinión pragmática acerca de extender la Revolución al resto de Latinoamérica, no demasiado diferente a como el Estalinismo transformó el sueño universal de 1.917 en otro nacionalismo más. En un caso, ese nacionalismo tenía gusto a vodka, en el otro a ron, pero sigue siendo nacionalismo a fin de cuentas. El verdadero espíritu internacionalista que alguna vez predicó el Comunismo, en esos años estuvo mejor encarnado en el Che Guevara, que en Fidel Castro; todos sabemos en qué sumidero acabó la cruzada guevarista, por supuesto, pero eso es otra historia.

De todas maneras, el discurso justiciero del Castrismo, le ha dado al régimen una popularidad inesperada en el resto de Latinoamérica. Ayudado irónicamente por Estados Unidos, que al implementar el bloqueo económico, lo único que consiguió fue crear una atmósfera de romanticismo alrededor de un David cubano luchando contra el Goliat capitalista. No es que otras naciones se hayan entusiasmado tanto como para importar el Castrismo; no en balde, la infortunada experiencia de Salvador Allende algo enseñó, aunque nadie a ciencia cierta sepa cuánto quería Allende que su régimen se pareciera al de Castro. Hoy en día, el único heredero serio del Castrismo en Latinoamérica parece ser Nicolás Maduro en Venezuela, sucesor de Hugo Chávez; los parecidos entre ambos regímenes, más allá de sistemas políticos ligeramente diferentes, no han pasado desapercibidos para partidarios y opositores. Que las cosas no van bien para Maduro por estos días, es un sobreentendido, aunque una vez más, no me meteré en el debate acerca de qué tan bien o mal lo está haciendo el Chavismo, o si éste ha arrostrado todas sus dificultades por la injerencia de Estados Unidos o por culpa de su propia inepcia interna. Pero algún día, alguien más informado que yo debería escribir la historia paralela del Castrismo y del Chavismo, ojalá de manera desapasionada y no como un panegírico hagiográfico o como literatura apocalíptica; para eso, ya están los miles de comentaristas que bombardean Internet con opiniones cargadas de sesgos y prejuicios, tanto a favor como en contra.

Lo que sí es cierto, es que la muerte de Fidel Castro tiene un cierto carácter simbólico. No es el fin de una era, la cual ya venía terminando desde por lo menos la década de 1.990. Además, Castro ha muerto pero el Castrismo sigue, y con Donald Trump al mando de Estados Unidos, parece poco probable que la política de apertura promovida por Obama siga adelante, con lo que el Castrismo va a tener todavía más pretexto para enquistarse en su posición... Salvo que Trump decida emprender una invasión militar a gran escala, como Putin contra Ucrania en 2.014, lo que a estas alturas del partido no me atrevería a descartarlo. Pero hay un elemento simbólico en que desaparece probablemente el último gran estadista del siglo XX, uno de los pocos latinoamericanos que pueden ser considerados en la primera línea de la política mundial de toda la centuria, quizás no al nivel de Napoleón Bonaparte, cuya muerte también fue apenas una noticia en vez de un acontecimiento, pero eso en realidad porque Cuba, con todos los respetos, no es Francia. Fidel Castro es uno de los pocos latinoamericanos del siglo XX que consiguió dejar su impronta a nivel mundial, eso para bien o para mal, uno de los personajes más inspiradores de la segunda mitad del siglo XX, eso también para bien o para mal, y además se transformó en un ícono, con su habano y su uniforme color verde oliva. Hace mucho que Fidel Castro es parte de la Historia Universal; lo que hecho por estos días es sólo ir a acompañarla. El Comandante se ha ido, pero quedan Cuba y los cubanos, una nación para la cual, ya lo decíamos más arriba, la llegada de Donald Trump a la Presidencia del país que es su enemigo número 1, augura... tiempos interesantes, seamos prudentes y digámoslo así.

Sabes que has pasado a la Historia Universal cuando has aparecido en un capítulo de Los Simpsons.

8 comentarios:

Gaby Fonseca dijo...

Ya se me hacia raro no ver un tema acerca de Fidel Castro aqui :/ ese dia cortaron el noticiero que estaba viendo mi papa en la sala y salio el mensaje de Raul Castro donde decia que habia muerto Fidel, la verdad fue algo triste, pero de eso se trataba dar el anuncio asi no?

Te haz mantenido muy neutral a lo largo del post pero eso es muy acertado, hay veces que simplemente no tenemos derecho o responsabilidad para hablar de un tema en el que no estamos familiarizados, podemos leer y ver noticias pero no tenemos la informacion de primera mano, y eso es muy importante. Aunque hablando del Chavismo, Maduro y Venezuela, es dificil no tener opiniones totalmente negativas xD pero bueno.

Mexico siempre tuvo buena relacion con la Cuba de Fidel Castro, de aqui fueron a Cuba a empezar la Revolucion (suerte que nunca nos culparon de eso xD) tambien despues del triunfo de la misma, cuando muchos paises le dieron la espalda a Cuba por seguir a Estados Unidos, Mexico fue el unico pais que protesto ante eso y aun asi siguio manteniendo relaciones con la isla. Todo muy bonito pero creo que desde los 90s por esa cuestion neoliberal Mexico tenia que acercarse mas a Estados Unidos y al Norte y empezaron a haber problemas con Cuba, hasta el famoso "comes y te vas" del presidente Fox a Fidel Castro (solo por quedar bien con Bush) jajaja me da risa, pero es algo horrible en terminos de diplomacia. Ahora nuestro presidente fue a Cuba para los funerales.

En fin, yo opino que una de las mas grandes figuras de todos los tiempos de America Latina se ha ido, mucha gente se queja del "sistema y el imperialismo" y Fidel y Cuba fueron de los pocos que se atrevieron a desafiarlo, desgraciadamente, no salio tan bien como debia.

Ya al final, me gusta mas recordar al Comandante asi: https://i.ytimg.com/vi/nMaTaJ5YOVc/hqdefault.jpg

Y no asi:
https://image.jimcdn.com/app/cms/image/transf/dimension=540x10000:format=jpg/path/s0dc7e31bd2eac34c/image/i9bc77ef9ac4de2bf/version/1363260751/image.jpg

Y menos asi:
http://www.tuexpertojuegos.com/wp-content/uploads//2010/11/call-of-duty-black-ops-fidel-castro.jpg

Saluditos ^^

Guillermo Ríos dijo...

El problema, una vez más, es la tendencia humana a ver las cosas en blanco y negro, con nosotros como los buenos y los otros como los malos, y eso es lo que ha pasado con el Castrismo, ahora que se supo de la muerte de Fidel Castro.

La historia general de las relaciones entre Cuba y el resto de Latinoamérica, falta todavía escribirla, hasta dónde sé. Pero un trabajo de esa naturaleza, iluminaría montones la historia y la identidad latinomericana en la segunda mitad del siglo XX, e incluso hoy en día.

No creo que los latinoamericanos odien tanto el capitalismo como se pretende. Muy en el fondo, el capitalismo ha mostrado ser el mejor sistema para gestionar la Economía. Es más bien la forma prepotente e hipócrita en que se comporta Estados Unidos, con su discurso de libertad para emprender y buscar la propia felicidad, acompañada de una práctica en donde le niegan esa libertad a otros países por todos los medios políticos, diplomáticos, económicos y militares posibles, lo que subleva a muchos latinoamericanos. En 1.776, Estados Unidos se sublevó contra Inglaterra porque no hay impuestos sin representación, decían, pero ahora, pretenden que toda Latinoamérica les pague impuestos a ellos. Luego se quejan de que les caen mal a los latinos. En ese contexto, no es sorprendente que el Castrismo sea popular, aunque parezca no funcionar del todo bien.

murinus2009 dijo...

Saludos desde Cd. de Mexico.

En Mexico como dice Gaby Fonseca (saludos Gaby) Fidel Castro es muy popular y se tiene cierta simpatía por la Revolucion Cubana y aprecio al Pueblo de Cuba en General, en persona conozco solo a un cubano y no lo suficiente para que me comente la situación de la Isla, como sea el y sus padres viven en Mexico de forma permanente, eso algo debe indicar, como tu dices la gente huye de Cuba a Miami, o de perdida a México, hay muchos cubanos en Cancún (centro turistico del Mar Caribe a unos 800 km. de Cd. de México), y en la propia Capital.

En general los que tienen mas simpatía por la Revolucion Cubana tienden a ser (al menos los que conozco)"izquierdistas" que buscan un trabajo en la Politica o minimo en alguna Burocracia Gubernamental, una vez ahi pasan a ser Parasitos como cualquier Politico o Burocrata que se precie de serlo, nada de "ayudar" al "Proletariado" (lo que sea que eso signifique) otros de plano son Parasitos Profesionales toda su vida, muchos viven de despreciados "Pequeño Burgueses"(por lo regular familia suya) y hablan las maravillas del Castrismo y el Comunismo mientras fuman marihuana, toman alcohol, y cantan alabanzas al Che Guevara, algunos son abiertamente Estafadores Profesionales con deseos de poner su Partido Politico o Fundacion, que mientras, hacen fraudes,donde perjudican principalmente a la Clase Trabajadora (burlandoles su sueldo), clase que dicen "apoyar".

Fidel Castro y el Che son muy apreciados en Mexico, ya que aqui se prepararon para ir a la Revolucion en Cuba, hace un año lei que en un pueblo de la Cd. de Mexico llamado Tecomitl (quiere decir olla de piedra en Nahuatl decía el articulo) en la Delegación Milpa Alta, una zona rural a 40 km del centro capitalino, tenian un campo de entrenamiento, tambien se dice que aprendieron un deporte de exhibicion llamado Lucha Libre(la versión mexicana del "Wrestling" etadounidense muy popular en México) y escalando los volcanes Popocatepetl e iztaccihuatl a unos 100 km. de la capital, finalmente su partida hacia Cuba en el "Granma" se dio desde el puerto de Tuxpan en el estado costero del Golfo de México de Veracruz a unos 600 km. de cd de México.

Por lo que se, Cuba ha sobrevivido al bloqueo en buena parte gracias al contrabando, la "diaspora" cubana que manda dinero desde fuera, al Turismo y a que mucho extranjero va a curarse en los hospitales cubanos, muchos coinciden en que la Medicina cubana es de las mejores del mundo.

Muy interesante tu comentario de Cuba jugando el papel de victima, aunque hay que tomar en cuenta que el que paga el precio del bloqueo (que unos dicen no llega a mas del 30% de la mercancia y otros alegan que se acabo cuando soviéticos y estadounidenses acordaron quitar los misiles de Cuba los soviéticos y de Turquía los estadounidenses), es el pueblo cubano ya que las elites: Nomenklatura, Politburo, Partido del Pueblo, o como se llame no suelen padecer los infortunios.

Lo de invasion militar a gran escala contra Cuba seria digno hasta de hacerse novela estilo Tom Clancy, hace como 3 años vi anunciado un libro de un tal Anthony Genualdi o algo asi que decia: "2017 War between USA and Mexico" (2017 guerra entre EE.UU. y México en español), y hace como una semana lei un rumor sobre que Trump consideraria ir a la guerra con Mexico si este no pagaba "el Muro", quiza sean sus dos aventuras militares de la administracion Trump, em lo personal creo que seguiran como los ultimos casi 70 años.

Una vez mas la Guillermocracia ofreciendo un buen trabajo al mundo, con informacion unica y digna de tenerse en cuenta regularmente.

Gracias Guillermo y hasta la proxima.

Guillermo Ríos dijo...

Lo ya dicho: si los propios cubanos no se sublevan en contra del Castrismo, alguna razón debe haber. La Historia ha enseñado una y otra vez, que si un régimen se hace odiado, no hay manera alguna de salvarlo de la ira de sus súbditos. Al respecto, quizás sea bueno recordar la sentencia de Maquiavelo que decía, y no estoy citando de manera textual, que más vale ser temido que amado, pero jamás odiado. A lo mejor ésa es la situación, que el Castrismo es temido por los cubanos, pero no tanto como para llegar al odio.

Una guerra de Estados Unidos contra Cuba lo veo factible bajo el... llamémoslo Trumpismo. Lo hicieron en 1.898, con un ejército en ruinas y una planificación militar desastrosa, y se salieron con la suya. Con la ayuda de la inoperancia española, por supuesto, pero aún así. En cambio, una guerra de Estados Unidos con México sería una repetición de 1.864: Estados Unidos se apoderaría de Ciudad de México y ganaría el primer round, pero luego, las guerrillas desde Chiapas hasta la Baja California, harían imposible una ocupación militar permanente y efectiva del territorio.

Gracias por las felicitaciones, y saludos.

Adams Wrigth dijo...

Yo me mostraría muy cauto con ese criterio de "ser batman para su pueblo". Allí no hay libre mercado: todo depende del estado. Y si para conseguir una casa se depende de "imparciales inspectores sociales" que nombras tù y que deciden si se vive en una mansión con piscina olímpica o un departamento con tres habitaciones o en una choza según "los aportes sociales" que se hacen...siempre serás batman para tu pueblo. (Nadie quiere vivir en una choza). Si para estudiar se depende de tus "imparciales inspectores sociales" que determinan quién es plomero, quién médico y quién economista...siempre serás batman. Si para trabajar como médico o ministro o picapedrero se depende de tus "imparciales inspectores sociales" siempre serás batman para tu pueblo.

Y así sucesivamente.

Nadie muerde la mano que le da de comer.

Mussolini también era batman para su pueblo. Gadafi también. Y ya vimos como terminaron.

En resumen: cuando juegas el juego de los dictadores solo pueden pasarte dos cosas: eres batman o caes.

Carlos Pelliser dijo...

Y siempre podrás decir: "Nadie hace más gasto social que yo". Lo que sera rigurosamente exacto. Como no hay libre mercado, todo depende del estado y el único modo de subir es lamiendo las botas del estado, porque la iniciativa individual no sirve. La (muy inmoral) moraleja es que para el estado el gasto social NO es una herramienta para sacar a la gente de la pobreza, sino un arma represiva para agarrarlos por las bolas y tenerlos en eterna dependencia del gobierno...y así nadie muerda la mano que le da de comer. Y tanto mejor si eso perpetúa la pobreza; nadie se vende más barato que el que tiene hijos pasando hambre, y por un pedazo de pan vende su alma al diablo. Mientras más pobre sea el pueblo más barato se venderá y menos te costará ser Batman. En otras palabras el estado tiene más poder tanto más pobre es el pueblo...y siempre que uses el arma represiva del gasto social, encima podrás decir que "Nadie hace más gasto social que mi gobierno" pero eso sí, te quedarás callado que lo haces para perpetuarte en el poder con el hambre de tu propio pueblo.

Otro concepto dudoso que veo, es eso de que "El pueblo no se levanta en armas contra el régimen y eso prueba que es bueno". Franco rivalizó en longevidad con su propia dictadura (menos por no darse el tupé de dejar a su hermano en el poder) y el pueblo no se alzó contra él. En cambio, sí se alzó contra la República. (Es evidente que Franco no hubiera podido librar tres años de guerra sin cierto apoyo del pueblo, aunque no fuera la mayoría necesariamente) ¿Decimos entonces que su dictadura fué mejor que la República española por eso?

Erika Dellafrancesca dijo...

El mejor análisis para mí sería la comparación entre el régimen y la ficción de Jack London en una obrita tituada El talón de Hierro, donde ciertamente parece haberse retratado punto por punto el actual estado de cosas en ese lugar. Y las semejanzas son asombrosas. Es curioso el parecido, si tomamos en cuenta el contexto en el que London la escribió entonces, y como parece haber sido pensado expresamente para la sociedad actual en la isla.

Guillermo Ríos dijo...

Retomando la labor de contestar comentarios atrasados...

@Adams_Wrigth, el problema de los gobiernos autoritarios es que son mucho más efectivos que las democracias para conseguir que los trenes lleguen a la hora... hasta que no lo consiguen. O nunca han querido conseguirlo en primer lugar, porque mira lo bien que estamos con banquetes y concubinas mientras el bajo pueblo se muere de hambre y le dicen "que coman tortas" para remate. He venido observando hace tiempo que muchos de los mayores fanáticos del Castrismo tienden a ser gentes que han estado en Cuba más o menos de paso, o vivido algunos años pero con opción a irse. Los cubanos mismos... parece que piensan distinto.

@Carlos_Pelliser, que el pueblo no se levante en armas contra su Gobierno no prueba que éste sea bueno, en el sentido moral o económico del término, cualquiera de los dos. Que no se levante en armas, prueba que el Gobierno es aceptado, o a lo menos, tolerado a regañadientes como la alternativa menos mala. El más cruel de los gobiernos por regla general tiende a ser mejor que la anarquía absoluta, después de todo. Al respecto, recordar el análisis brutal y descarnado que sobre la materia hace Maquiavelo en el célebre capítulo XVII de El príncipe, acerca de si más vale ser amado que temido, o temido que amado, y de cómo ambos factores pueden ser usados para, digámoslo así, hacer aceptable un gobierno, por muy malo o déspota que éste sea.

@Erika Dellafrancesca, El Talón de Hierro se ajusta como un guante a prácticamente cualquier situación en la cual una camarilla interna adquiere suficiente poder como para derrocar un régimen de libertades civiles, y reemplazarlo con un gobierno autoritario en donde ellos son la autoridad, por supuesto. Un punto importante de la novela, frecuentemente obviado porque aparece en un párrafo perdido casi al final, es cómo un gobierno autoritario, para sobrevivir, necesita crear alrededor suyo una intelligentzia de gentes que no forman parte del gobierno, pero que profitan en el sistema un poquito mejor que las grandes masas, y tal grupo social opera como colchón que impide la caída del régimen.

¡Vota por lo mejor de los primeros siete años de la Guillermocracia!

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