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domingo, 3 de enero de 2016

World Masterpiece Theatre: Occidente nunca se vio tan japonés.

Heidi (1.974).
El título World Masterpiece Theatre no le dice mucho a nadie que haya nacido en el mundo hispanohablante. Ni siquiera ha sido traducido de manera oficial al castellano, hasta donde llegan mis conocimientos. Y hablar de manera no oficial acerca del Teatro de Obras Maestras Mundiales tampoco es demasiado ilustrativo. Y sin embargo, para quienes tienen una cierta edad, muchas de las series agrupadas dentro de este título paraguas son clásicos inolvidables. Probemos con una cabecera:



¿Ya estamos haciendo memoria? Probemos con esta otra secuencia de créditos:



Si tienen una cierta edad y han visto los videos precedentes, ya tienen lagrimitas en las mejillas. Probemos con una última, sólo para echar la última dosis de ácido muriático por esos lacrimales:



Momento de dar algunas explicaciones. En 1.961, Ozamu Tezuka el celebérrimo Padre del Manga, emprendió su propia aventura en el mundo de la producción del anime. El resultado fue Mushi Production, un estudio que adaptó obras del propio Tezuka, así como material ajeno. Dos de las más reconocidas series de Mushi Production fueron Kimba el león blanco, y La princesa caballero, ambas basadas en sendos mangas de Tezuka. Pero otro programa de televisión, también basado en una obra de Tezuka, inició un fenómeno diferente. Nos referimos a Dororo, una serie de 1.969, y que en retrospectiva es mirada como la primera obra de las llamadas World Masterpiece Theatre.

El concepto básico era que el canal Fuji Television iba a tener cada domingo del año, en el horario de las 19:30 horas, una serie para niños, con un estándar de animación superior a lo que era el promedio de la época, y con historias de algo más de calado o profundidad. Todo muy acorde a la mentalidad de Mushi Production, por supuesto. A la larga, este enfoque obligó a enormes inversiones presupuestarias, lo que acarreó la bancarrota de los estudios en 1.973; como resultado colateral, Ozamu Tezuka ya no produjo nuevas series para World Masterpiece Theatre. Se fundaron unos nuevos estudios en 1.977, pero ya para esa época, la franquicia de World Masterpiece Theatre había volado de sus manos, debido al éxito insano de una de las series de esta franquicia en particular. Nos referimos por supuesto a Heidi, de 1.974. De la etapa inmediatamente anterior a Heidi, quizás la serie más popular de esta franquicia haya sido Yama Nezumi Rokkī Chakku de 1.973, que encontró una popularidad del todo inesperada en Latinoamérica bajo el título de Fábulas del verde bosque.

Como decíamos, el éxito de Heidi ayudó a codificar de manera definitiva lo que eran las series agrupadas bajo el título de World Masterpiece Theatre, que empezaron a ser producidas por unos nuevos estudios, Nippon Animation, y que se extendieron de manera ininterrumpida durante el siguiente cuarto de siglo. El grueso de ellas eran adaptaciones de novelas occidentales, consideradas por regla general como obras de literatura infantil, muchas de ellas protagonizadas por niños o animales, pero con los diseños propios del anime japonés. La estructura era la propia de las temporadas televisivas, de manera que cada nueva serie se corresponde de manera aproximada con una nueva temporada. Así, cada serie duraba más o menos una cincuentena de capítulos, emitidas en Japón a razón de un episodio nuevo cada domingo, cubriendo por tanto más o menos un año completo de programación.Vale la pena mencionar que, en su etapa de la segunda mitad de la década de 1.970, y muy en particular a cargo de los diseños de Heidi, uno de los nombres eminentes detrás de las series en comento fue Hayao Miyazaki, por ese entonces ganándose el pan trabajando para la televisión antes de que el éxito de su película Nausicaa del Valle del Viento (1.984) le permitió independizarse, fundar los Estudios Ghibli, y darnos las tantas maravillosas películas posteriores que nos regaló.

Eso sí, en la exportación de World Masterpiece Theatre a Occidente, por regla general no se la vendió, o al menos dobló, como una única serie con carácter de antología, sino que cada una de las series fue tratada como independiente. Lo que de hecho eran. De esta manera, mientras que en Japón hay una cierta conciencia de que World Masterpiece Theatre era un único gigantesco proyecto de adaptación de obras infantiles occidentales, en Occidente las vimos de manera mucho más fragmentaria. No ayuda por supuesto, el hecho de que en numerosos casos fueron adaptados clásicos infantiles en la fecha semiolvidados, o que no habían sido traducidos al castellano, o simplemente que la serie resultó ser tan buena, que muchos espectadores viéndola de niños, después de adulto se sorprenden al descubrir que antes de la serie había una novela.

Fábulas del verde bosque (1.973).
A pesar de ser series independientes, todas ellas compartían un espíritu e ideas y conceptos más o menos comunes. Esto es consecuencia lógica de que era más o menos el mismo equipo detrás de todas ellas. En Occidente, habiéndolas visto por separado, encontrábamos que todas ellas tenían un cierto aire de familia, e incluso tenían un estilo muy marcado; en Japón, por supuesto, sabían mejor y entendían que no estaban clonándose unas a otras, sino que eran todas partes del mismo proyecto.

En primer lugar, el ritmo de dichas series tendía a ser un tanto lento. Esto era consecuencia necesaria del expandir novelas originales con argumentos relativamente mínimos, en series prolongándose a lo largo de una cincuentena de episodios aproximadamente. Uno de los principales criminales en esto fue Marco. La historia original es una especie de novela corta de más o menos una treintena de páginas, llamada De los Apeninos a los Andes, e insertada dentro de un libro más grande, en concreto Corazón de Edmundo de Amicis. Cubría la anécdota del niño italiano que viajaba a Argentina para buscar a su madre en una cruzada de valor y coraje, pero resulta obvio que extender la serie a sus 52 episodios implicó inventarse un montón de incidencias por el camino. Por supuesto, esto incrementaba la cuota de drama.

Otro punto constante es que los protagonistas tendían a ser los clásicos huérfanos adorables. Por supuesto, esto estaba en la vena de las obras originales adaptadas, puesto que el tierno huerfanito era un lugar común dentro de la literatura infantil de finales del siglo XIX e inicios del XX. Y, admitámoslo, por desgracia era algo más o menos común en la vida de la época, en particular de las clases bajas. Ana de los Green Gables o Heidi son ejemplos canónicos. En otros casos, tenemos a padres vivos, pero lejanos; de hecho, la búsqueda de su madre por parte del niño protagonista es justo el punto argumental de Marco. Naturalmente, esto incrementaba la cuota de drama. Otra vez.

Ana de los Green Gables (1.979).
Las series tampoco se arrugaban en poner a los protagonistas en problemas. El argumento estándar de estas series implicaba que los protagonistas debían atravesar por las penas del infierno para llegar hasta su destino, cualesquiera fuera éste. En algunos casos, incluso los finales tendían a ser deprimentes. O si eran finales felices, tendían a serlo un tanto a medias. Uno puede preguntarse cuántos pobres niños occidentales terminaron con traumas infantiles después de ver a sus mejores amigos de la pantalla, sufrir aquello que sufrían.

Aunque las series se produjeron de manera ininterrumpida hasta 1.997, y hubo un revival entre 2.007 y 2.009, claramente la edad de oro del programa fue entre las décadas de 1.970, e inicios de la siguiente. La sucesora de Heidi fue Un perro de Flandes, que encontró éxito en Europa. Luego vino Marco, basada en un relato de Edmundo de Amicis, y que ya comentábamos más arriba. Merecen también mención Ana de los Green Gables (1.979), Tom Sawyer (1.980) y La familia Robinson (1.981), basada esta última en una novela de Jonathan David Wyss. De las más recientes, destacan Mujercitas (1.987) y Peter Pan (1.989).

El éxito de World Masterpiece Theatre originó una corriente dentro del anime, consistente en adaptar material occidental. El estilo de estas producciones puede percibirse en productos no relacionados, como por ejemplo Remi, basado en una novela. O La abeja maya de 1.975, basada en la novela de Waldemar Bonsëls, o mejor dicho inspirada, considerando las profundas diferencias con el material de base, y que fue producida por Nippon Animation en paralelo a su propio World Masterpiece Theatre. O yendo un poco más lejos, tenemos Candy Candy, que está basada en novelas ligeras japonesas, y en la cual vemos las peripecias de una adolescente y no una niña, pero que sin parecerse, sí que manifiesta ciertas tendencias propias del World Masterpiece Theatre: ambientación en el Occidente decimonónico, protagonista huérfana, mucho sufrimiento...

En definitiva, las producciones que conforman el World Masterpiece Theatre marcaron toda una época dentro de la animación japonesa, influyeron profundamente en la animación de su tiempo, y se transformaron en referentes culturales ineludibles para una generación completa. De hecho, para una generación entera de latinoamericanos fue el primer contacto con el mundo del anime, que después nos ha regalado un enorme caudal de creatividad, y también un montón de shonen de pelea.

Mujercitas (1.987).

4 comentarios:

Cidroq dijo...

Hacia tiempo que traía en la cabeza hablar acerca de esta serie de novelas adaptadas, pero con el trabajo que hiciste, no hay nada más que agregar te quedó muy bien la entrada, buena forma de empezar el año, algunas otras series que yo vi y que no se si pertenezcan a estas series, o fueron creadas como competencia, son La isla del teroso, Bell y Sebastián y La ballena Josefina, no se si te haya tocado verlas.

saludos y un excelente 2016

Elwin Álvarez Fuentes dijo...

¡Cómo me has traído a la memoria tanto anime clásico y que me marcó de niño! Historias que me llevaron a amar la literatura misma y el arte de la fabulación. De las que mencionas "Heidy"y "Marco" fueron para mí esenciales a la hora de hacerme alucinar con un drama de este tipo (bueno, también "Candy, Candy" al que aquí le dedicas unas líneas). Respecto a lo que menciona nuestro amigo azteca, "Adiós, Josefina"....nunca olvidaré el episodio cuando fallece la abuela (quizás la primera vez en que vi el tema de la muerte en un dibujo animado) y el último, que siendo niño en aquel entonces me dolía mucho que al crecer Santi, tuviera que dejar a su amiga para madurar (¡Qué fuerte ese tema abordarlo en un producto infantil!). Grande los nipones.

Martín dijo...

Me tenían que acordar de Remi, qué personaje más desgraciado (en el sentido de desafortunado), casi quedé traumatizado con esa serie...
De las que se nombran (correspondientes a los 70), creo que la única que no vi fue Marco (aunque sí leí Corazón, de donde sale el relato).
A todo esto, ¿es cierto que en Chile se le hizo un final "artesanal" a Candy, Candy, ya que nunca les llegaba ese dichoso último episodio?

Guillermo Ríos dijo...

@Cidroq, gracias por las felicitaciones. En cuanto a las series en cuestión, ninguna de las tres pertenece al ciclo de WMT, hasta donde llegan mis noticias. Ahora bien, si son directamente competencia o no, a saberlo porque bien podría ser el mismo canal que hubiera encargado más series siguiendo la moda, pero el punto francamente no lo sé. De las tres, la que sí vi fue la Ballena Josefina, que más o menos sigue la misma tónica y de hecho, cosas que uno descubre de adulto, está basada en una novela española de comienzos de siglo XX... Uno de mis traumas de infancia fue un capítulo en donde Josefina se pierde, y cuando Santi le pregunta a un borracho, le responde algo así como "me la bebí", y se ríe el condenado. Al final del capítulo Josefina está bien, por supuesto, pero yo, siendo un niñito, ya se figurarán...

@Elwin_Alvarez_Fuentes, aunque muchas veces se critica a esos dibujos animados por crueles y lacrimógenos, la verdad es que creo que son mucho mejores que los confeccionados con una mentalidad de tratar al niño con guantes. La vida tiene sus cosas alegres, pero también tiene sus dosis de crueldad, y no es malo que uno, de niño, vaya enterándose. Aunque es cierto que a veces, a los japoneses se les pasaba un poco la mano con el tema, porque cuando me pongo a pensar en lo infeliz que era el pobre Remi...

@Martín, ¿me van a creer que apenas me acuerdo de Remi? La vi de niño, pero al final se me terminó olvidando. Lo único que me acuerdo, es que el crío se la pasaba llorando y sufriendo sin pausa ninguna. Será porque esa serie era simplemente demasiado.

Ignoro cómo fue emitida Candy Candy en Chile, la serie vine a verla recién de adulto, porque de niño yo no veía esas cosas que eran series de niña, y además, pecado imperdonable, no salían robots ni naves espaciales. Bueno, quizás si de niño hubiera visto algunos de los capítulos en donde salían los aviones... pero no fue el caso. Lo que sí he oído, pero esto a título de rumor de internet y por lo tanto a tomárselo con beneficio de inventario, es que en el doblaje al italiano armaron un final completamente nuevo, porque (spoiler del final a continuación) no les gustó que Candy al final no se quedara junto con Terry, y por lo tanto, los editores hicieron un copiar y pegar de otros episodios y les cambiaron el doblaje, para que al final, ambos sí regresaran y se quedaran juntos. Si eso fuera cierto, entonces con eso se habrían cargado uno de los mayores valores de la serie, la moraleja de que una chica puede salir adelante y triunfar sin necesidad de ser una tonta romántica esperando a su príncipe azul, claro, pero ya sabemos cómo son las audiencias...

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