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jueves, 10 de septiembre de 2015

Marvel 75 años (1 de 6): Orígenes.

Marvel Comics número 1, datada en Octubre de 1.939, y reconvertida en Marvel Mystery Comics a partir de su número 2. Esta es la primera revista Marvel jamás publicada... por Timely Comics.
1. El siglo XX ha sido el de las ciencias y las mitologías. Existían cosmologías completas anteriores, pero éstas tardaban a veces siglos completos en crecer; durante el siglo XX, en cambio, pudo erigirse edificios míticos completos en lo que es el transcurrir de la vida de una persona. Dos de los más exhuberantes casos, son las dos grandes casas rivales de cómics de superhéroes: DC Comics y su Universo DC por un lado, y Marvel Comics y su Universo Marvel por el otro. A las gentes más puritanas no les gusta que se asocie la palabra mitología a estas creaciones, en primer lugar porque las mitologías hablan sobre dioses y éstos sobre superhéroes, que no serían dioses, y en segundo término porque las mitologías clásicas han crecido a través de una suave decantación de motivos narrativos en el folclor popular, mientras que éstas se han levantado a golpe de negocio editorial. Pero estas diferencias no deben hacernos olvidar que, en lo fundamental, tanto los mitos antiguos como los modernos universos superheroicos son muy en el fondo gigantomaquias que narran el enfrentamiento de seres colosales en batallas de dimensiones cósmicas, en donde lo que está en juego es la supervivencia de la Humanidad e incluso la salvación del universo. Los superhéroes no son sino los antiguos dioses, metamorfoseados en personajes que sintonicen con el moderno espíritu de los tiempos. Y el Universo Marvel es el hogar de algunos de los más importantes dioses, metafóricos e incluso literales, de la mitología del siglo XX. Y aquí, en la Guillermocracia, siguiendo la estela de las legendarias series de posteos Superman 75 años y Batman 75 años, publicaremos ahora la historia de Marvel Comics, editorial que cumplió 75 años en 2.014, aunque, como veremos, no siempre bajo el mismo nombre.

2. Aunque suele asociarse el inicio del Universo Marvel al mítico Los Cuatro Fantásticos número 1, de Noviembre de 1.961, lo cierto es que a esas alturas la editorial misma era una veterana que llevaba casi un cuarto de siglo en el negocio. Todo principió con Martin Goodman, uno de los trece hermanos que eran hijos de una familia de inmigrantes judíos lituanos en Estados Unidos (rusos en realidad, porque Lituania era parte del Imperio Ruso), y que había nacido en Nueva York en 1.908. Durante la Gran Depresión, Goodman hizo su fortuna en el negocio editorial, por entonces boyante: la gente agobiada por la pobreza, estaba dispuesta a invertir en escapismo barato, en las publicaciones pulp, llamadas así por su ínfima calidad, por estar confeccionadas con la pulpa de la madera, lo que abarataba los costos de impresión. A lo largo de su vida, Goodman editó pulps, libros de bolsillo, revistas para hombres... y cómics, como veremos. Porque ya en la treintena, Goodman se encontró con una novedad: cierto nuevo personaje llamado Superman de pronto estaba acaparando todas las miradas. Entonces le ofrecieron un interesante negocio: una revista llamada Motion Pictures Funnies Weekly, que se iba a repartir gratuitamente a los niños en los cines para que éstos quisieran volver a la semana siguiente, había sido cancelada antes de su primer número. En ella habían dos personajes de la nueva moda de los superhéroes, y que ahora no tenían destino. Estos eran por un lado la Antorcha Humana, un androide capaz de envolverse en llamas y volar, creación de Carl Burgos; el otro era Namor, creado por Bill Everett, un príncipe de una civilización bajo las aguas, en perpetua guerra contra el hombre blanco, a quien juzgaba un invasor de sus dominios submarinos. Goodman decidió contratar a ambos y sus personajes, y apuntarse a la moda.

3. En ese tiempo, el único superhéroe que tenía su propia revista era Superman; lo normal es que los superhéroes fueran probados en revistas de antología, que mezclaban varias historias con múltiples personajes. Goodman siguió la línea de la época, e incluyó a la Antorcha Humana y Namor en una publicación antológica, al estilo de Action Comics. Le añadió otros personajes: un detective privado disfrazado como superhéroe llamado el Angel, un héroe de la jungla llamado Ka-Zar, y un vaquero llamado Masked Raider. Tengan presente el nombre de la publicación en cuestión, porque tendrá tela: se llamaba Marvel Comics, o sea, las Historietas maravillosas, aunque desde su número 2 pasaría a ser Marvel Mystery Comics. Por extraña sincronía del destino, la publicación llegó a los kioskos el 31 de agosto de 1.939; al día siguiente, Alemania invadiría Polonia y estallaría la Segunda Guerra Mundial. Como era una aventura empresarial nueva, Goodman la encapsuló en un sello aparte dentro de su conglomerado editorial; así nació Timely Comics. Pero en principio, Timely Comics no era nada especial para Goodman, aparte de otra potencial fuente de recursos con la cual hacerse millonario. Respecto de Marvel Mystery Comics, o Marvel Comics en su número 1, al final del día el único asunto importante era comprobar si se vendía o no.

La Antorcha Humana contra Namor, el Hombre Submarino, en Marvel Mystery Comics número 8, de Junio de 1.940. Este fue el primer duelo entre superhéroes en la historia de los cómics.
4. Y la nueva revista se vendió. Dentro de la jungla de superhéroes, los personajes de Marvel Mystery Comics destacaron con colores propios. Ni la Antorcha Humana ni Namor eran clones demasiado obvios de Superman, a diferencia de Wonder Man de Will Eisner o del Capitán Marvel de Beck y Parker, que por lo mismo se llevaron por tanto sendas demandas por parte de la que iba a ser después DC Comics. Pero además de eso, sus aventuras no transcurrían en lugares ficticios, como la Metrópolis de Superman o la Ciudad Gótica de Batman, sino en el mundo real, uno en donde Nueva York existe y puede ser arrasado por un cataclismo como el que, en un número, promueve Namor. Pero además, Timely Comics dio un paso adicional: en Marvel Mystery Comics números 7, 8 y 9, publicados a mediados de 1.940, estructuraron una saga en donde la Antorcha Humana y Namor se enfrentaban mutuamente. El concepto tenía un valor arquetípico: era la guerra entre dos principios primordiales, el fuego y el agua. Pero había algo más. La idea de un cruce entre personajes, hoy en día baladí entre tantos eventos editoriales, para su tiempo era rompedora. Significaba que cada héroe no existía aislado en su propia continuidad, sino que era parte de un universo más grande en donde, quizás, con el tiempo, aparecieran otros personajes que tuvieran sus propias historias, a la manera de una recreación a escala colosal de los kilométricos tapices medievales refiriendo batallas épicas. De esta manera, aunque esta semilla tardaría en eclosionar, lo cierto es que puede rastrearse hasta ese primitivo megaevento, todos los fundamentos filosóficos y cosmológicos de lo que es el Universo Marvel como una ecumene de personajes sobrehumanos. En los hechos, la maniobra dio tan buen resultado que fue repetida en The Human Torch número 5, del Otoño de 1.941, una historia de sesenta páginas en la cual trabajó un equipo de doce dibujantes durante todo un fin de semana encerrados dentro de una misma casa; la historia culmina con un momento mítico en el primitivo Universo Marvel, con Namor creando un maremoto que destruye Manhattan.

5. El negocio de los cómics iba tan bien, que pronto Martin Goodman abandonó su primitiva condescendencia hacia esta rama de su imperio editorial, y empezó a pedir nuevos cómics con entusiasmo. Dos personajes respondieron al llamado. Uno de ellos fue Joe Simon, hijo de una familia de inmigrantes judíos ingleses en Estados Unidos; pronto, Simon se convirtió en el primer editor de Timely Comics. El otro fue Jacob Kurtzberg, hijo de una familia de inmigrantes judíos austríacos en Estados Unidos. Un poco siguiendo la costumbre de la época, para evitar el antisemitismo rampante de los tiempos, Kurtzberg americanizó su nombre, adoptando el seudónimo con el cual se haría inmortal: Jack Kirby. En la década de 1.960, la maquinaria publicitaria de Stan Lee le daría su apodo definitivo: el Rey. Sin embargo, tratándose de quien se trata, no es una hipérbole; Jack Kirby es sin lugar a dudas el gran codificador de cómo debe dibujarse una historia de superhéroes, hasta el punto que hoy en día cuesta ver lo revolucionario que fue, justamente porque su estilo ha sido estudiado e imitado después hasta la muerte.

6. La más grande creación de Simon y Kirby en la época fue sin lugar a dudas el Capitán América. El concepto partió cuando a Simon le pidieron crear una versión equivalente a The Shield, el héroe de una compañía rival. El resultado fue un personaje llamado Superamericano, cuyo nombre después cambió a Capitán América; su éxito puede medirse por el hecho de que el personaje imitado por dicho Capitán América, hoy en día yace en el olvido. Le tenían tanta fe al personaje, que saltó de inmediato a su propia revista, y dicha fe acabó siendo recompensada con el éxito. En Captain America número 1, de Marzo de 1.941, se refiere la historia del debilucho Steve Rogers, que gracias a un suero especial, recibe superpoderes, que utiliza para luchar contra el Tercer Reich. La portada de esa publicación alcanzaría ribetes míticos, con el Capitán América descoyuntándole la mandíbula al mismísimo Hitler. Tuvo tanto éxito que, de hecho, fue el primer personaje Marvel en saltar al cine, con una serie dominical de doce episodios producida por Republic Pictures en 1.944. El Capitán América era, a su manera, especial: había sido creado desde el inicio para luchar contra los enemigos de Estados Unidos, que es lo mismo que decir la libertad, la dignidad humana y el pastel de manzana, en la mentalidad estadounidense por lo menos. Por alguna razón, nadie en la época, y sus propios creadores menos que nadie, captaron la ironía suprema del personaje: el Capitán América luchaba contra la ideología nazi del derecho por parte de la superioridad biológica a aporrear a quienes no pensaban como ellos, con un suero que le proporcionaba la superioridad biológica necesaria para aporrear a quienes no pensaban como ellos. Es decir, dos dibujantes de raíces judías, a soldada de un empresario editorial de raíces también judías, habían creado un cómic que encarnaba algunos de los rasgos más significativos de lo que puede ser considerado la fantasía nazi perfecta. A su manera, ideológicamente, el Capitán América era así un personaje algo tosco y simplón; habrá que esperar hasta su magnífica reinvención en la década de 1.960, para que el personaje adquiriera una verdadera consistencia.

Primera aparición del Capitán América, en Captain America número 1, de Marzo de 1.941, dándole clases de baile tropical a la mandíbula de Hitler. Nótese que es también la primera aparición de Bucky.
7. Años antes de la fundación de Timely Comics, Martin Goodman había conseguido seducir y desposar a una chica de extracción social superior a la suya, llamada Jean Davis, a la que había conocido en un crucero rumbo a Bermudas mientras ella estaba con una amiga: Goodman consiguió conquistar a la señorita Jean a punta de invitaciones elegantes. Puede que ella tuviera posición familiar, pero él era el hombre que trabajaba para hacer nuevo dinero, de manera que se produjo un movimiento natural: varios parientes de la ahora señora Jean Goodman terminaron trabajando para el imperio editorial de Martin Goodman. Uno de ellos era el "tío Robbie", un hombre llamado Robbie Solomon. Un día, Solomon llevó ante Martin Goodman a un sobrino cualquiera que todavía no llegaba a la veintena, para tratar de ubicarlo en la empresa; el chico en cuestión no parecía saber mucho de cómics, en opinión de Goodman, pero se veía entusiasta, de manera que Goodman, casi como un Médicis moderno, le asignó un puestecito como recadero y chico de los mandados. El personaje en cuestión se llamaba Stanley Lieber, y era hijo de una familia de judíos rumanos inmigrantes en Estados Unidos; era también un joven soñador cuya gran ambición era ser escritor y redactar lo que andando el tiempo sería, según sus aspiraciones, la gran novela estadounidense. Como trabajaría por el minuto en un medio tan poco respetable en las fechas como lo eran los cómics, decidió adoptar un seudónimo, para no manchar su nombre verdadero el día en que diera el salto a las ligas mayores de la Literatura. El seudónimo en cuestión: Stan Lee. Andando el tiempo, por supuesto, Lee se transformaría en una de las principales fuerzas propulsoras de la editorial, y salvo su período de servicio militar durante la Segunda Guerra Mundial, lo seguiría siendo durante el siguiente cuarto de siglo; el entusiasmo de Lee resultó contagioso, y eso ayudó a que Goodman le diera cada vez más libertad de acción, hasta que la editorial terminó transformada casi en su pequeño imperio particular. Cada vez que, tres cuartos de siglo después de estos eventos, vemos un cameo de Stan Lee en una película Marvel, podemos preguntarnos de quién serían los cameos si, en la década de 1.930, Martin Goodman se hubiera casado con la chica que acompañaba a Jean Davis en su crucero a las Bermudas, y no con Jean Davis misma.

8. El 7 de Diciembre de 1.941, Japón bombardeó Pearl Harbor. Al día siguiente, Estados Unidos declaró la guerra contra el Eje. Esto tuvo un impacto directo en los cómics. En varios de ellos, los héroes ya luchaban contra los nazis, por lo que fue un movimiento natural sumarse a la oleada patriótica. Ahora el Capitán América estaba más vigente que nunca, mientras que Namor dirigía su odio contra la Humanidad ahora contra la pequeña fracción nazi de la misma, focalizándose en volcar lanchones repletos de kreutzers, o en en abrir y hundir submarinos nazis como si fueran latas de sardinas. Por su parte, considerando que varios dibujantes rondaban la veintena, no pocos de ellos fueron movilizados, entre ellos los creadores de la Antorcha Humana, Carl Burgos, y de Namor, Bill Everett; poco después, también Jack Kirby fue movilizado. El chico de los mandados, el tal Stan Lee, fue el único que quedó para hacerse cargo... y quedó sentado en el sillón del jefe de edición, inmediatamente por debajo de Goodman, cuando todavía no cumplía los veinte años. Andando el tiempo, eso sí, tanto Joe Simon como Stan Lee se enlistaron: Simon acabó en la Guardia Costera, y Lee en el Cuerpo de Señales, la división del Ejército de Estados Unidos encargada de la logística tras las comunicaciones. El propio Martin Goodman se reclutó como air warden, como centinela encargado de patrullar el suelo de Estados Unidos para recordarle a los residentes que mantuvieran las ventanas cerradas de noche, para que las luces no orientaran a los posibles aviones enemigos... y aprovechaba sus paseos para ver si las publicaciones de Timely Comics estaban colocadas en los kioskos de manera bien visible para el público, porque no hay razón para que el patriotismo y los negocios no puedan ir de la mano. Como sea, los años entre 1.941 y 1.945 fueron una verdadera edad dorada, con el público consumiendo de manera febril historias acerca de heroicos hijos de Estados Unidos aporreando malvados japoneses dibujados con colmillos de vampiros y presentados como sádicos torturadores y asesinos. O quemándolos hasta el hueso, como era el caso de la Antorcha Humana.

9. En medio de esta fiebre superheroica, los nuevos personajes luchadores contra el crimen brotaron como setas. En el Invierno de 1.941 apareció una luchadora contra el crimen llamada Miss Fury; la dibujaba una chica llamada Tarpé Mills, quien se transformó así en una de las primeras mujeres que trabajaron en el campo de los cómics, una pionera en una época en donde todavía se suponía que la mujer se quedara en la cocina atendiendo a su maridito. Fue seguida por Miss América, que apareció por primera vez en Marvel Mystery Comics de Noviembre de 1.943; ella obtuvo su propia revista en 1.944... que pronto se tranformó en una revista de chicas con temas de moda y cocina, y en donde incluso la propia estrella Miss América terminó suplantada en el protagonismo por un nuevo personaje, una nueva chica llamada Patsy Walker y sus andanzas románticas. Surgió también Powerhouse Pepper, creado por Basil Wolverton, un boxeador con fuerza sobrehumana y corazón de oro, cuyas historias eran comedias, y que llegó a tener su propia revista en Enero de 1.943... que duró apenas un solo número. En Marzo de 1943 vio la luz en Comedy Comics un nuevo héroe, un humilde conejo llamado Waffles que al frotar un anillo mágico se convertía en Superconejo y luchaba contra toda clase de animales malhechores, incluyendo animales malhechores nazis por supuesto, todo esto más o menos a imitación de Hoppy, el Conejo Maravilloso, personaje creado por la rival Fawcett Comics... y apenas unos meses antes de que surgiera Bugs Bunny en el cine. Incluso Timely Comics publicaba parodias de superhéroes como Stuporman, creado por Harry Douglas, y que aparecía en la revista Joker Comics.

Miss Fury número 5, del Otoño de 1.944. Nótese el entusiasmo de la dibujante Tarpé Mills por mostrar a los sádicos japoneses sufriendo su buena ración de patadas.
10. Después de 1.945, los superhéroes pasaron bruscamente de moda. En este ambiente se presentó la primera historia de un grupo de superhéroes, y que fue publicada en All Winners Comics número 19, en el Otoño de 1.946. Aquí se presentaba a la Escuadra de los Vencedores, conformada por el Capitán América y su sidekick Bucky (nótese el lío con la continuidad posterior a 1.961), la Antorcha Humana y su sidekick Toro, Namor el Hombre Submarino, Zumbador y Miss América, todos ellos luchando contra Isbisa, un supervillano que trataba de robar una bomba atómica para conquistar el mundo. Pero fue inútil: ni siquiera esta maniobra consiguió revitalizar a los superhéroes. Los Vencedores vivieron una segunda aventura, luchando contra Hombre Futuro, un supervillano del año 1.000.000 d.C., y eso sería todo para este primer supergrupo. Eso no quiere decir, de todas maneras, que no surgieran algunos otros superhéroes. Como la Fantasma Rubia, por ejemplo, una secretaria enamorada de su jefe, un detective privado, y que asumía una identidad secreta para ayudarlo con sus casos. O Namora, la Mujer Submarina, que apareció en Mayo de 1.947, y cuyo nombre hace obvio su origen como personaje. Aún así, Marvel Mystery Comics, la legendaria revista que lo había iniciado todo, dejó de publicarse con su número 92, de Junio de 1.949. Captain America iba a seguirle con su número 75, en Febrero de 1.950; el último número salió bajo el título de Captain America's Weird Tales, y el mencionado Capitán América ni siquiera aparecía en la portada o el interior. Un intento de traer de regreso al personaje en 1.954 acabó en un fiasco tan grande, que una década después, aplicando retrocontinuidad, se afirmó que dicho Capitán América era un impostor, y que el verdadero había estado congelado en un témpano desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Los superhéroes fueron mantenidos vivos con respiración artificial para un público periférico, a través de la revista Young Men, que presentaba mes a mes a varios de ellos en formato de antología, en historias de seis a diez páginas que, por supuesto, no daban espacio ninguno a desarrollar caracterización o conflicto, y que por ende poco hacían por insuflarle nueva vida al género.

11. El problema con los cómics de superhéroes propiamente tales, era que público ahora vivía sin miedo a una invasión nazi o a ser enlistado y recibir una bala en el frente, de manera que buscaba historias ligeras y refrescantes; se pusieron de moda así los funny animals, cómics de animalitos simpáticos que hablaban. Hubo tres publicaciones que aguantaron de manera continuada desde 1.945 hasta inicios de la Edad de Plata, y ninguno era de superhéroes: una fue Millie the Model, cuyo número 1 vio la luz en el Invierno de 1.945, otra fue Patsy Walker, la chica que había reemplazado a Miss América, y la tercera era un cómic de vaqueros, Kid Colt, Outlaw. Millie la Modelo merece algunas palabras: era una modelo de pasarela que vivía historias de corte humorístico y romántico, y fue creada por Ruth Atkinson, quien ya había dado vida a Patsy Walker. El personaje fue tan exitoso que generó varias otras series derivadas: A Date With Millie, Life With Millie, Mad About Millie, y Modeling With Millie. Pero no se crea que el romance lo fue todo. También hubo profusión de cómics de vaqueros, presentando a personajes como Kid Colt, Dos Pistolas Kid, Apache Kid, Ringo Kid, Rawhide Kid... Se editaban también cómics criminales, policíacos, deportivos, de Ciencia Ficción, los infaltables animalitos graciosos, y una publicación que durante siete números intentó en vano hacerle la competencia a la revista MAD, y que se llamaba Crazy. Y entre gallos y medianoche, salieron también publicaciones de terror: Strange Tales en 1.951, y Journey into Mystery en 1.952, nombres ambos para no olvidar, por razones que mencionaremos más adelante. Sin embargo, todo esto tenía un costo en términos de imagen corporativa. Timely Comics había surgido como un sello para cómics de superhéroes, y ahora que se publicaban cómics de tantos temas distintos, su propia línea editorial se había desdibujado. En realidad, la empresa ya no era pionera, se limitaba a seguir modas, e incluso el propio logotipo de Timely Comics había desaparecido de las revistas, como simbólica muestra de la falta de identidad editorial. Aunque, otro elemento simbólico aquí... muy de tarde en tarde, siguiendo el ahora recuerdo de la fenecida Marvel Mystery Comics, aparecía un logotipo circular que atribuía las revistas a un sello llamado Marvel Comics...

12. Pero Marvel Comics, en realidad, todavía no. Por el minuto iba a adoptar otra imagen editorial. Hasta 1.950, Martin Goodman había operado a través de la distribuidora Kable News, pero en dicho año la abandonó, y creó su propia red de distribución; para generar una imagen corporativa a su alrededor, impuso el logotipo de lo que iba a ser Atlas Comics. En los hechos, como puede verse, Atlas Comics era un nombre de fantasía, la misma Timely Comics de siempre, pero ahora con una nueva identidad corporativa. Controlando su propio canal de distribución y por ende con las manos libres, Martin Goodman pudo ahora darle rienda suelta a su política de diversificarse y copar el mercado con lo que fuera que estuviera de moda en el minuto. Atlas Comics era el principal actor del mercado gracias a una política de copar todos los puestos posibles. Así, en 1.949 se pusieron de moda los cómics románticos, y Goodman lanzó Actual Romances, Cupid, Faithful, Love Adventures, Love Dramas, Love Secrets, Love Trails, Molly Manton's Romances, My Diary, My Love, Our Love, Romance Tales, y Young Hearts, todos en el mismo año. Obviamente, la mayoría de ellas duraban apenas unos números, pero eso no importaba: lo que contaba era que los espacios en los kioskos estaban copados, y por tanto no quedaba lugar para la competencia. Si al mes siguiente se cancelaban la mitad de los títulos por bajas ventas, daba lo mismo, e incluso se esperaba eso; después de todo, ya venían de refresco otros tantos títulos a reemplazarlos, fueran de la moda que fueran. O mezclándolas, como fue el caso de Cowgirls Romances, lanzada en Enero de 1.950 y que fue un intento por subirse al carro de los cómics de vaqueros y románticos al mismo tiempo. Por supuesto, el grueso de esos cómics eran olvidables, y no tenían mayor calidad.

Cowgirls Romances número 1, traído orgullosamente para ustedes por la editorial que una década después revolucionará el género de los superhéroes.
13. En la década de 1.950, los últimos miembros de la llamada Generación Silenciosa, los antecesores de los Baby Boomers, habían alcanzado la adolescencia como una pandilla de revoltosos; el miedo a la rebeldía y a la delincuencia juvenil habían crecido, y con ella, el afán del público por consumir cómics de crímenes. En este ambiente prosperó un sujeto que es probablemente el hombre más importante en la Historia de los Cómics entre aquellos que no han pertenecido directamente a la industria misma. Nos referimos a un sexagenario llamado Fredric Wertham, un psicólogo que consideraba a los cómics como la raíz de los males sociales, que explicó sus ideas en un libro llamado La seducción del inocente, que vio la luz en 1.954. Su método de investigación, por llamarlo de alguna manera, había consistido en ir a los calabozos, interrogar a los delincuentes juveniles acerca de qué leían, constatar que todos leían cómics, y llegar a la conclusión de que los cómics estaban pudriéndole el cerebro a la juventud. Naturalmente, era posible y de hecho era así, que los delincuentes juveniles leyeran cómics por eso, por ser jóvenes, y que otros tantos jóvenes en realidad los leyeran sin que surgiera en ellos la necesidad sociopática de violar la ley. Fresca la experiencia del Macartismo, y vigente la paranoia anticomunista, el asunto llegó hasta el Senado inclusive. La industria de los cómics decidió entonces autocensurarse. Surgió así el Comics Code Authority, un conjunto de reglas acerca de qué podía o no hacerse en materias de cómics. La editorial de cómics de Goodman, llamada ahora Atlas Comics, por supuesto que se vio atrapado en el fuego cruzado, con resultados hilarantes. Martin Goodman marchó a su audiencia con el Senado con una camioneta cargada de ejemplares de cómics editados por su empresa, incluyendo la serie Bible Tales For Young Folk, cuyo nombre lo dice todo; una vez en el Senado, se encontró con que ellos tenían algunos cómics suyos, incluyendo un ejemplar de Strange Tales número 28 en donde, se observaba, trece personas mueren de forma violenta. Pero la variedad editorial salvó a Goodman, y salvo los cómics vinculados al terror, que debieron rebajarse un poco, Atlas Comics sobrevivió sin mayores baches, plegándose eso sí al Comics Code Authority. Aunque no sin incidentes. La paranoia de los cómics había llegado al común de la gente, suscitándose escenas como por ejemplo, que Dick Ayers, uno de los dibujantes bajo Goodman y Lee, regaló una caja de cómics autografiados para una subasta benéfica en el colegio de su hija, sólo para que se los devolvieran con una nota recomendando que los quemaran...

14. Lo de la cruzada de Wertham había sido una tormenta, pero ahora se avecinaba un ciclón. Todo partió con Martin Goodman firmando un acuerdo que parecía de oro. Con la autodistribución, había probado su capacidad para vender cómics más allá de todo límite, de manera que podía cerrar un acuerdo de distribución en condiciones mucho más ventajosas que antes con Kable News. Un contrato firmado con la distribuidora American News Company con sus 1.500 puntos de distribución y 100.000 puntos de ventas, le permitió cerrar la oficina de distribución y externalizar dicho servicio, con el consiguiente ahorro. Parecía un trato dorado... pero al poco tiempo, American News Company fue investigada por la justicia bajo la acusación de prácticas monopólicas, y debió cerrar sus puertas. Repentinamente, Martin Goodman se quedó sin quien distribuyera sus cómics. Desesperado, se entregó a la única distribuidora que tenía una infraestructura del tamaño requerido para las operaciones de Goodman: Independent News. ¿El problema? Independent News tenía dicho tamaño porque había crecido gracias a que era la rama de distribución de DC Comics, la enemiga mortal de Atlas Comics. Por supuesto, DC Comics odiaba a muerte las tácticas de Goodman de oler las modas y copar los kioskos de cómics siguiendo dicha moda, y ahora tenían la oportunidad de vengarse: como condición para distribuir las revistas de Atlas Comics durante los próximos diez años, Goodman debería limitarse a apenas ocho publicaciones mensuales. El viejo zorro de Goodman encontró aún así, una manera de darle la vuelta al trato sin violarlo: en vez de ocho publicaciones mensuales, mantuvo dieciséis bimensuales. Los elegidos para la gloria, en un comienzo al menos: Battle, Gunsmoke Western, Homer the Happy, Ghost, Kid Colt, Outlaw, Love Romances, Marines In Battle, Millie the Model, Miss América, My Own Romance, Navy Combat, Patsy Walker, Patsy and Hedy, Strange Tales, Two-Gun Kid, World of Fantasy, y Wyatt Earp. Aún así, eso significaba arrojar por el caño a sesenta o setenta títulos, lo que arroja una idea de la debacle sufrida por el imperio de cómics de Goodman.

15. La crisis de 1.957 fue una de las más importantes en toda la historia de la editorial, y sólo vendría una incluso peor, la de mediados de la década de 1.990. La propia Atlas Comics como imagen corporativa dejó de existir, y el logotipo desapareció, para ser reemplazado por uno más pequeño: IND. Y eso no era lo peor: de pronto Atlas Comics tenía exceso de dibujantes, entintadores, secretarias, etcétera. La editorial trabajaba por el sistema de encargos a guionistas y dibujantes, y los encargos cesaron casi del todo, reemplazado por material de stock todavía sin publicar. En paralelo, dentro del personal permanente, sobrevino la más importante oleada de despidos que la editorial arrostró hasta casi cuatro décadas después; le tocó a Stan Lee hacer desfilar a la gente por su oficina dándoles las malas noticias de que ahora podían considerarse desempleados. Y sin embargo... pocas veces en la Historia ha sido tan cierto el adagio de que toda crisis es también una oportunidad. Ya no podían confiar en el nivel bruto de ventas por estar limitados en la cantidad de títulos mensuales, y por ende, el fracaso de uno de ellos era mucho más lesivo para la editorial que uno entre ochenta; por ende, ya no pudiendo contar con la cantidad de títulos, por fuerza para sobrevivir deberían ir en otra dirección, en la de la calidad. Las revistas de Atlas Comics eran material para el olvido, muchas veces tarado y simplón, pero ahora debería dejar de serlo. Vendrían algunos años malos, pero en general, el nivel de Atlas Comics mejoró. En definitiva, dentro de esa crisis en donde debían hacer lo máximo para mejorar la calidad de sus cómics, estaba incubándose lo que después iba a ser la Explosión Marvel. La cual se iba a iniciar en Noviembre de 1.961, con el número 1 de una nueva revista de superhéroes con un equipo de éstos como nunca nadie había visto antes: Los Cuatro Fantásticos.

Próxima entrega: Explosión.

Martin Goodman, el fundador de Timely Comics, que con el tiempo llegó a ser Marvel Comics.

3 comentarios:

Cidroq dijo...

Excelente inicio, lo bueno que aún faltan 5 jeje.

Saludos.

Elwin Álvarez Fuentes dijo...

Como siempre, gracias a la Guillermorcracia "apriendo" harto y más todavía de forma entretenida, espero con ansiedad el resto de esta entregas sobre uno de mis universos ficcionales favoritos.

Guillermo Ríos dijo...

@Cidroq, gracias por las felicitaciones, y saludos igualmente.

@Elwin_Alvarez_Fuentes, me alegra que se "aprienda" con los posteos, y ya vienen las siguientes entregas.

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