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miércoles, 11 de julio de 2012

Post Punk: Institucionalizando la rebelión musical.


Posiblemente nadie tiene muy claro de qué se habla cuando se habla de Post Punk. La etiqueta "post" siempre suele aplicarse a los movimientos que siguen prolongándose y evolucionando aunque en estricto rigor su ortodoxia haya perdido vigencia. Ahora bien, si hay un movimiento musical que no admite la etiqueta "post", es precisamente el Punk. El Post Punk no fue tanto un movimiento musical como un amplio paraguas que cobijó a numerosas bandas. Lo interesante del caso es que muchas de ellas dieron un viraje radical desde un sonido muy crudo hasta toda la sofisticación del Synth-Pop y la New Wave de la década de 1980. De hecho, existen pocas bandas que puedan calificarse de Post Punk: muchas de ellas suelen clasificarse en ámbitos tan distintos como la New Wave, lo industrial o lo gótico, y el Post Punk viene a ser su etapa inicial, antes de evolucionar en otras direcciones.



Volvamos en el tiempo a mediados de los 70s. En la época, el frente popular de la música estaba comenzando a ser dominado por la onda disco, que iba derecho hacia el peak de su popularidad. Por el lado más alejado del mainstream se encontraba el rock progresivo, que hundía sus raíces en la sicodelia de la década anterior, y que había alcanzado unos altísimos estándares de sofisticación. Pero en Europa, y en menor medida en Estados Unidos, había una creciente cantidad de jóvenes que se sentían desafectados de ambas corrientes. Aunque lo disco y lo progresivo no parezcan tener terreno común, la verdad es que ambos eran reflejos de una sensación de autocomplacencia. Las grandes batallas de la década de 1960 por mayores espacios de libertad y de rebelión juvenil, habían decantado en lo disco como expresión del triunfo del hedonismo, y lo progresivo como triunfo del culturetismo. Esto, en un contexto social cada vez más complicado por la creciente crisis del estado del bienestar, que estaba llevando a una juventud llena de parados, entre las cuales prendía el mensaje del "no future", el no haber futuro al final del callejón. Todo esto explotó en la rabia del Punk, una música explosiva que conscientemente buscaba rechazar la sofisticación y volver a las raíces rebeldes del Rock 'n' Roll de dos décadas antes. El sonido crudo, desprolijo, sin producir, era la expresión musical de lo que podía traducirse como una bofetada en la cara al sistema. No en balde, la palabra "punk" significa "inadaptado" o "escoria" en inglés. Y no en balde, la canción más emblemática de ese breve ciclo Punk ortodoxo se titula "Anarchy in the U.K."... Aparte de este tema de Sex Pistols, y para hacer más ambiente, mencionemos también "London Calling" de The Clash.



Sucedió que el ciclo inicial del Punk estaba agotado a la vuelta de unos cuatro o cinco años. El Punk era música rebelde y de protesta, que buscaba en la crudeza y el ruido el medio para romper con lo que percibían como adocenamiento de la música imperante: no podía pretenderse que se institucionalizara, al igual que no puede pretenderse una "revolución institucionalizada". O hablamos de una revolución que rompe instituciones, o de una institución que termina con las revoluciones, pero no podemos tener ambas cosas a un tiempo, por más que algunos hayan intentado semejante imposible. El Punk no murió, por supuesto, pero las bandas que lo han cultivado desde entonces han sufrido de la naturaleza repetitiva de su sonido. El punto de Punk era impactar y romper: el sonido institucionalizado del Punk puede ser música Punk, pero no actitud propiamente Punk. Por lo tanto, para las bandas que no alcanzaron a llegar al estallido Punk, o a las que llegaron y quisieran seguir siendo musicalmente creativos, sólo les quedaba evolucionar a partir del terreno brutalmente despejado por las bandas punk.



Quizás la banda que luchó de manera más visible con este problema son los británicos The Clash. Iniciados a la sombra de la gran banda punk que es Sex Pistols, The Clash lanzó un par de discos canónicos dentro del género, como son "The Clash" y "Give 'em Enough Rope", alcanzando su pináculo con "London Calling" en 1979. Sólo que después ya no había más mundo que explorar, dentro del Punk al menos. Ya "London Calling" estaba abriéndose a otros sonidos, y con "Sandinista!" de 1980 le dejaron la puerta abierta al Reggae, al Jazz, incluso al Rap. Este eclecticismo puede notarse en que su siguiente disco, "Combat Rock", nos trajo a la vez un tema ortodoxo Punk como "Should I Stay or Should I Go", y un tema proto New Wave como "Rock the Casbah".



Quizás el paralelo con The Clash en Estados Unidos sea Blondie. Esta banda partió muy influida por el sonido Punk que conformaría su base de sonido, como lo prueba su cover de la seminal canción Punk estadounidense "Hanging on the Telephone" de The Nerves, pero por el camino fueron sumando otras influencias. Un poco antes que "The Magnificent Seven" de The Clash, Blondie abrió fuego para la introducción del Rap en el Rock, con "Rapture", una mezcla tremendamente chocante para la época. Sólo que Blondie fue una banda mucho más ecléctica que The Clash, y su adscripción al género es bastante más dudosa. Resulta interesante que Blondie haya sabido equilibrar la base Punk con su enemigo irreductible la música disco en más de algún tema. Pero claro, cuando hablamos de The Clash hablamos de Inglaterra, y cuando hablamos de Blondie hablamos de Estados Unidos. Y ya sabemos a qué lado del charco son más puros, ortodoxos y consistentes en sus propuestas artísticas.



Entre la primera hornada que empezó a incubarse dentro del Post Punk, tenemos bandas que mantuvieron la rebelión musical de éstos, girando desde la rabia visceral del Punk hacia la melancolía y la oscuridad. De todas maneras seguían rechazando los excesos de lo progresivo y lo disco, privilegiando un sonido crudo y sin procesar. Quizás el representante más icónico de esta manera de entender el Post Punk sean los ingleses de Joy Division. La carrera de esta banda fue increíblemente corta, y consta sólo de dos álbumes oficiales, que son "Unknown Pleasures" y "Closer", más algunos EPs, bootlegs, etcétera. Al igual que The Clash, los músicos de Joy Division se vieron inspirados por Sex Pistols, pero a la hora de bautizarse como banda, homenajearon a David Bowie llamándose "Warzaw" en homenaje a una canción del disco "Low" de 1977, viniendo a ser Joy Division recién en 1978. Joy Division se transformaron en tremendamente influyentes por su atmósfera oscura, su guitarra minimalista y repetitiva, sus melodías simples y desesperanzadas, y sus letras introspectivas y depresivas. Sus dos discos canónicos son de un nivel bastante primario de producción, probablemente intencionado para que nada interfiera entre la melancolía y el espectador.



Y ya que mencionamos a David Bowie. En la primera mitad de la década se había transformado en una estrella del Glam Rock, precisamente uno de los sofisticados movimientos musicales arrinconados por el surgimiento del Punk. Su respuesta fue reinventarse con el mencionado "Low", el cual inspirándose en el Krautrock alemán, adoptó un sonido más áspero y canciones más secas y directas. No tanto como el Post Punk canónico, por supuesto, pero la influencia está ahí. Después de la llamada Trilogía de Berlín ("Low", "Heroes" y "Lodger"), encontró finalmente su punto de equilibrio entre su nuevo sonido crudo y un enfoque más comercial con "Scary Monsters" de 1980.



Pero volvamos a las bandas Post Punk seminales. En paralelo a Joy Division floreció Siouxsie and the Banshees. Mirando en retrospectiva cuesta asociarla con el movimiento, pero el sonido seco y desprolijo de sus primeros discos está ahí para atestiguarlo. Al igual que Joy Division, Siouxsie and the Banshees explotó la oscuridad con un sonido muy simple y directo, aunque la gran diferencia es que la voz desencantada y algo atonal de Ian Curtis era reemplazada por una potente cantante femenina. Esta diferencia permitió que la banda evolucionara después enriqueciendo su sonido a través de sucesivos álbumes mejor producidos, hasta transformarse en íconos de la por entonces naciente escena gótica.



No podemos dejar de mencionar en esta riada de bandas a Bauhaus. Al igual que Siouxsie and the Banshees, Bauhaus y su vocalista Peter Murphy emprendieron el camino desde un sonido denso y oscuro hasta la escena gótica posterior. No en balde, su tema "Bela Lugosi is Dead" fue utilizado como tema de créditos para la película gótica "El ansia" de 1983, la opera prima de Tony Scott en donde adapta el mito del lesbianismo vampírico a toda la elegancia y sofisticación de la década de 1980.



Un punto importante del Post Punk, es su relación con la escena electrónica. El Punk con su formación de guitarra, bajo y batería, no era muy amigo de los teclados ni sintetizadores, ya que la creación de atmósferas atenta contra la brutalidad de la tríada instrumental mencionada. Pero las bandas Post Punk, al rebajar la ira e incrementar la melancolía como sentimiento predominante en sus canciones, vieron una muy buena oportunidad en los teclados. Y en esa época, teclados underground significaban Alemania. El epítome de música electrónica en esos años era Kraftwerk, cuyos primeros discos se inscribían curiosamente dentro del rock progresivo. Sin embargo, del rock progresivo había salido otro movimiento musical, el Krautrock que mencionábamos a propósito de David Bowie, que puede verse como la versión germánica del Punk inglés: no tan brutal, pero igual de desprolijo y minimalista. El Kraftwerk más clásico no es Krautrock sino música electrónica hecha y derecha, pero sí que fue una banda influyente dentro del género.



De ahí que varias bandas Post Punk coquetearon con el uso de teclados para realzar la oscuridad de sus temas. Los resultados son un tanto disparejos, por supuesto. Quizás un ejemplo egregio de esto sea "Being Boiled" de The Human League. Resulta interesante que esta banda icónica del Synth-Pop más elegante de la década de 1980, partió influida por la escena Post-Punk. Un poco dentro de la misma línea, y ya abandonando la estética de la época para enfilar en la mayor luminosidad de la década siguiente, el tema "Enola Gay" de Orchestral Manoeuvres in the Dark podría servir como bisagra.



Ya llegando a 1980, la breve efervescencia del Post Punk estaba destinada a dejar paso a otras cosas. La debilidad del Post Punk era similar a la del Punk: lo escaso de la base musical, que no permitía muchas variaciones sobre el género. La escena musical ya no era la misma que la de media década antes. Ahora, el mundo underground en Inglaterra estaba siendo colonizado por la música que venía desde Jamaica, la antigua colonia británica, en particular el Reggae y el Ska. Ya hemos referido lo que ocurrió con The Clash. Pero hablando de bandas que no vengan directamente del Punk, una muestra de la fusión del Punk, el Reggae y el Ska en un sonido nuevo y ecléctico es claramente The Police, que comenzó su carrera en 1977 para encontrar el éxito a inicios de la década siguiente.



Por la otra ala estaba la irrupción de la electrónica en la escena. Un evento significativo fue el suicidio de Ian Curtis en 1980, lo que marcó el final de Joy Division. El resto de la banda siguió adelante ahora bajo el nombre de New Order, y su sonido se hizo mucho más liviano y amigable, transformándose en pioneros de la New Wave y del rock electrónico. En 1981, Siouxsie and the Banshees sacó el disco "Juju", en donde redujeron la crudeza del Post Punk al mínimo, y empezaron a enriquecer su sonido con una mejor producción y con influencias tomadas de otras partes. Al mismo tiempo, músicos como Gary Numan hicieron una interesante fusión entre motivos del Post Punk y la electrónica, lo que es visible en temas como "Cars" de 1979. Otra banda que se subió al asalto fue Devo, también inscrita dentro del Post Punk y que se subió después al Synth-Pop. Ya para 1981 a 1982, la escena Synth-Pop estaba en vías de codificación, con la irrupción de Depeche Mode, Yazoo!, Soft Cell o los tempranos Tears for Fears, por mencionar ejemplos diversos.



No se puede decir que en el paso de 1980 a 1982 el Post Punk se haya acabado o haya sido reemplazado. Más bien, muchas bandas incubadas dentro del mismo evolucionaron después hacia la más sofisticada New Wave, o se mantuvieron dentro del Synth-Pop. Fue una evolución natural, no una revolución como el estallido del Punk. Lo que no quita que las bandas Post Punk hayan tenido un sonido o sello peculiar, que no alcanzó a ser un movimiento, pero sí un lazo en común. Suficiente como para que hayan venido después los inevitables revivals. No de otra parte beben bandas exitosas de los 2000s como The Strokes o Franz Ferdinand, aunque cultivando un sonido más amable y menos rebelde. Para ellos, el Post Punk ya no es música para rebelarse contra la muralla del futuro, sino otro divertimento sofisticado para las masas. Así, el Post Punk terminó por seguir el mismo camino de adocenamiento que el Punk que primero lo engendró.




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