domingo, 27 de mayo de 2012

Crónicas Antrópicas 22 - "El Nuevo Mundo".


A inicios del siglo XV, Europa estaba lista para dar otro salto adelante en su percepción del mundo. En los siglos precedentes, habían estado recibiendo libros desde el mundo árabe acerca de un mundo mucho más grande y vasto en el que vivían, y del cual, a falta de meyores referencias, debían rellenar con informaciones sacadas de su visión mística y bíblica del mundo. Los mapas medievales se llenaron así de locaciones tales como el Paraíso o el Reino del Preste Juan, entre otras cosas. Pronto, misioneros y diplomáticos como Guillermo de Rubrick, o comerciantes como Marco Polo, salieron de Europa y recorrieron esas otras tierras, trayendo noticias sobre otros mundos y costumbres. A inicios del siglo XV, un príncipe portugués llamado Enrique el Navegante creó la Escuela de Sagres, una base de operaciones desde las cual enviaría una serie de exploradores para circunnavegar Africa. Su meta no era científica, empero, sino comercial: aspiraba a descubrir y controlar una ruta alternativa para obtener las preciadas especias en Europa, generando pingües ganancias comerciales en el intertanto. Se inició así la llamada Era de los Descubrimientos.



Parte importante del impulso que obtuvo esta oleada exploradora europea, se debió a ciertos avances e innovaciones en materia naval. La brújula era conocida desde hacía siglos en China, pero ignorada en el resto del mundo. Sin embargo, a través del mundo árabe y sus rutas comerciales, la novedad se abrió paso hasta Europa, y fue adoptada por los navegantes con bastante celeridad. Al saber siempre dónde estaba el norte y poder guiarse a través de las estrellas y sus cartas náuticas, los europeos pudieron por primera vez aventurarse hacia el mar abierto con relativa seguridad, en vez de tener que navegar costeando para no perderse en alta mar. Por otra parte, la antigua galera impulsada alternativamente por viento o por remeros, fue reemplazada a lo menos en parte por la mucho más efectiva carabela; esta nave, debido a la disposición de sus velas, puede maniobrar de manera mucho más libre respecto del viento que la primitiva galera, y con ello, obtuvo una autonomía de navegación que le permitió un alcance mucho mayor que las galeras, las que terminarían por caer casi en desuso en la segunda mitad del siglo XVI.



Debido a ser los portugueses los involucrados en la empresa, y a tener su objetivo claro en la India, las principales exploraciones náuticas del siglo XV fueron las relacionadas con la costa africana. En la mentalidad de la época, se sospechaba que Africa era oblonga como un bombón: al descubrirse el Golfo de Guinea, punto en donde la costa africana en ruta hacia el este gira otra vez hacia el sur, los portugueses comprobaron que la expedición sería mucho más larga de lo que habían previsto. Recién en 1487 pudieron alcanzar el Cabo de la Buena Esperanza, y a partir de allí tuvieron el acceso libre hacia el Océano Indico (aunque después se comprobaría que el punto más austral de Africa no es ése, sino uno algo más al oriente). En el medio, los portugueses descubrieron todo un nuevo mundo de culturas exóticas y desconocidas, que alimentaron varios mitos posteriores, incluyendo el de la superioridad racial o moral europea, o la del buen salvaje. También le dieron el vamos a un floreciente comercio esclavista, aunque eso es otra historia. En todo caso, los europeos se impresionaron lo suficiente con estos hallazgos como para replantearse muy en serio su rol sobre el planeta.



En 1492, y temiendo que los portugueses alcanzaran a las Indias por el este, España envió su propia expedición hacia el Oeste, promovida y después capitaneada por Cristóbal Colón. Cuando ésta arribó a América, los europeos tenían tan metido en la cabeza que Eurasia y Africa eran el mundo entero, que la tomaron por la parte oriental del reino del Gran Khan de China, y tardaron casi una década en reconocer que estaban frente a una masa continental completamente nueva y sobre la que en realidad no tenían ninguna noción precedente. El sentido de la sorpresa y de la maravilla de los europeos creció, e incrementó la caldera de la curiosidad intelectual; no en balde a la vuelta de un cuarto de siglo del descubrimiento de América se publicará "Utopía", la obra de Tomás Moro en donde se plantean una serie de agudas cuestiones sociales, en un continente imaginario alcanzado por un navegante portugués. De todas maneras, frente al entusiasmo intelectual de los eruditos estuvo el espíritu misionero de los cristianos españoles, y la ambición de los aventureros, los cuales conspiraron para el más grande genocidio de todos los tiempos. Porque a veces, preguntarse por el lugar del hombre en el universo no es obstáculo para que ese mismo hombre trate de subyugar a otras partes del universo, eliminando a los hombres que puedan estar rondando por ahí.



Entre 1519 y 1522, una flotilla de cinco naves reducida al final y por la penalidades a apenas una, y capitaneada por Fernando de Magalles primero y Juan Sebastián Elcano después cuando el primero fue muerto en una refriega, consiguió dar la vuelta a la Tierra. Con ello se tuvo la primera confirmación experimental de aquello que los sabios conocían sólo por inferencias: que la Tierra es redonda, y puede ser circunnavegada. Con esto se cayó a pedazos la anticuada geografía basada mitad en Claudio Ptolomeo y mitad en la Biblia, una geografía que consideraba tres continentes porque el tres es el número perfecto de la Trinidad, con Jerusalén en el centro de la Tierra. Seguía en pie la Astronomía ptolemaica, por supuesto, pero ya vendría Nicolás Copérnico en pocos años a darle la primera pedrada que terminaría por provocar su hundimiento. Y el de la cosmovisión defendida por la Iglesia Católica, de paso.

Próxima entrega: "Revolución en la Medicina".

2 comentarios:

Cidroq dijo...

Hola Guillermo.

No se si hayas escuhado hablar del premio Libster, una tradición bloguera que busca dar a conocer a los mejores blogs, pues el cuchitril te ha nominado.

http://elcuchitrildecidroq.blogspot.mx/2012/05/premio-libster-del-cuchitril.html

Tu blog es muy interesante y me pareció que era digno de ser nominado.

saludos.

Guillermo Ríos dijo...

Gracias por la distinción, y veremos a quien le entregamos ahora la antorcha. Saludos.

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