¡Vota por lo mejor de los primeros siete años de la Guillermocracia!

¡La Guillermocracia te llama a las filas! ¡Vota, expresa tu opinión, cuáles son los mejores artículos que se han publicado en estos (casi) siete años de vida en línea! La encuesta se encuentra en la parte inferior de esta columna. ¿Más detalles? Pincha aquí. ¡Haz oir tu voz!

miércoles, 7 de septiembre de 2011

CIVIMPERIOS - Celtas: Los bárbaros que salvaron a Europa.


Considerando su fama relativa, los celtas son un pueblo bastante poco comprendido. Usualmente se los asocia con su temible espíritu guerrero, o el rock celta, pero hay mucho más en su historia que vale la pena reseñar, incluyendo el hecho de que a la caída del Imperio Romano, fueron los celtas quienes salvaron a Europa. Su historia, acá en Civimperios.

Al contrario de la creencia habitual, los celtas no son los habitantes originarios de Europa. Ellos en realidad eran inmigrantes aparentemente procedentes del Asia Central, como lo prueban las conexiones de su idioma con otras lenguas indoeuropeas (griego, latín, sánscrito...). Hacia el año 800 antes de Cristo se expandieron por Europa Central, en lo que suele ser llamado Cultura Hallstatt por la localidad en que se los investigó. A mediados del milenio avanzaron hasta dominar casi toda Europa. En esto fueron ayudados por la tecnología del hierro, que les hizo campeones en las batallas. Además, los celtas solían guerrear desnudos, lo que era posiblemente una forma de desprecio que funcionara muy bien como arma psicológica, infundiendo temor en sus enemigos que los veían aparecer despreciando de esa manera a la muerte. Sus creencias incluían la idea de que la cabeza portaba el alma de las personas, y de ahí la costumbre de decapitar a sus enemigos, lo que también ayudaba a aterrorizar a sus enemigos. Bajo el nombre de galos con que los conocían los romanos, los celtas dejaron su nombre en las más diversas regiones de Europa: la Galia (Francia) por supuesto, pero también Gales (Inglaterra), Galicia (España), Galitzia (Polonia) e incluso Galacia (¡en Turquía!).

En la segunda mitad del primer milenio antes de Cristo, los celtas chocaron con la civilización grecorromana, que en ese tiempo se desarrollaba y expandía por el Mediterráneo y Europa del Sur. Mucho de lo que sabemos sobre los celtas, incluyendo el nombre mismo (celtas para los griegos, galos para los romanos), viene de las crónicas griegas y romanas. Hacia el año 390 antes de Cristo, un grupo de celtas atacó y arrasó la ciudad de Roma: fue la última vez que Roma fue saqueada hasta siete siglos después. Un siglo después, los celtas atacaron Grecia y saquearon el Oráculo de Delfos. Una rama de ellos incluso pasó a Turquía y creó algunos principados en dichas tierras. Un cuarto de milenio después, la influencia cultural celta en Turquía todavía permitió que San Pablo escribiera una epístola “a los gálatas” (de Galacia).


Pero los celtas eran monarquías tribales, y el Imperio Romano era una superpotencia centralizada, capaz de organizar un fiero contraataque. En los siglos II y I antes de Cristo los celtíberos en España fueron prácticamente barridos. En ese mismo siglo I antes de Cristo, los celtas de Francia fueron sometidos por Julio César. En los Balcanes fueron aplastados entre los romanos al sur, y los pueblos germánicos que venían desde el norte. Hacia el siglo I después de Cristo, los germanos estaban bien instalados al norte de la frontera romana, y los celtas bajo el fuego cruzado habían sido barridos del mapa.

Pero aún sobrevivió territorio celta. Aunque los romanos pudieron invadir Inglaterra a mediados del siglo I, su dominio allí siempre fue precario. Los celtas siguieron en Escocia e Irlanda, y esta asociación cultural fue tan determinante, que incluso casi un milenio después todavía se llamaba “escotos” a los nativos de Irlanda. En el siglo V, el Imperio Romano se vino abajo, e Inglaterra fue ocupada por germanos que saltaron el Canal de la Mancha, que incluso le dieron su nombre al territorio (“Inglaterra” significa “tierra de los anglos”, una tribu germánica). Los celtas siguieron relegados en Irlanda.

Pero entonces una extraordinaria alquimia operó en los celtas. Un predicador británico, Patricio de Irlanda, había viajado a la isla occidental y evangelizado a los celtas. Pero aislados de Roma por los anglosajones de Inglaterra, desarrollaron su propia visión distintiva del cristianismo. Sin ciudades en las que instalar obispados, la unidad religiosa básica de los cristianos celtas fue el monasterio. Los monjes irlandeses conservaron una enorme cantidad de libros griegos y romanos, abandonaron las armas, y conservaron así el legado cultural grecorromano que en Europa prácticamente había desaparecido.


A finales del siglo VI, los monjes irlandeses iniciaron la evangelización de Inglaterra. Uno de ellos, Columbano, llegó a fundar monasterios de modelo irlandés en Francia, Suiza e Italia. Esto no le gustó a la Iglesia Católica, porque los irlandeses no reconocían como suprema la autoridad papal, tanto tiempo como habían estado aislados de ella. El asunto se zanjó en el Sínodo de Whitby, en el año 664, en el cual por el poder del rey Oswiu de Northumbria (un reino en el centro de la isla de Gran Bretaña), los celtas debieron someterse. De paso, debieron abandonar muchas prácticas que los romanos consideraban heréticas, incluyendo la tonsura celta (pelados la frente y arriba, pelo largo hacia los costados), aceptar el cómputo romano para las fiestas santas, etcétera. El cristianismo celta fue poco a poco asimilado hasta desaparecer como una fe distintiva.

Pero los monjes irlandeses, e ingleses bajo tutela irlandesa, siguieron cumpliendo un rol cultural muy activo. En el siglo VIII, el británico Alcuino de York se transformó en una especie de ministro de cultura nada menos que de Carlomagno. En el siglo siguiente, el más grande erudito de Europa fue Duns Escoto Erígena, que como su apodo lo dice, era originario de Irlanda. La incesante actividad cultural de Irlanda sólo se detuvo en los siglos IX y X, cuando los vikingos atacaron a Irlanda, quemaron sus monasterios, y así le dieron el golpe de gracia a la civilización celta. Pero no sin antes de que ella, como hemos visto, salvara a Europa de las tinieblas medievales.

2 comentarios:

Lorenzo "el Retronauta" dijo...

Una entrada muy interesante he ilustrativa. Así que cortaban la cabeza por que ahí estaba el alma o espiritu. Menos mal que no cortaban otra cosa, jejejee

Guillermo Ríos dijo...

Para mí lo más sorprendente de la historia es cómo los celtas que eran tan aplicados para el combate, cuando tuvieron la oportunidad se volvieron igual de aplicados pero para la cultura. Hay un libro muy interesante que se llama "Cómo los irlandeses salvaron a la civilización", de Thomas Cahill, que tiene un buen poco de información al respecto.

¡Vota por lo mejor de los primeros siete años de la Guillermocracia!

Related Posts with Thumbnails