jueves, 18 de agosto de 2011

El verdadero Juego de Tronos.


Hace poco a finales de Junio de 2011 acaba de terminar la primera temporada de “Game of Thrones”, serie de televisión sobre la que publicaremos algún artículo acá en la Guillermocracia. Brevemente para los no enterados: la serie se basa en una saga de novelas de fantasía heroica llamada “Canción de Fuego y Hielo”. Esta saga se ambienta en un continente ficticio llamado Westeros, pero su autor ha tomado su inspiración desde una serie de eventos muy reales. Porque el verdadero Juego de Tronos en realidad es la Guerra de las Dos Rosas, que se libró en la Inglaterra del siglo XV. Y a las comparaciones respectivas estará destinado este artículo.

Hago la prevención de que nunca he leído ninguna de las novelas y sólo hablo con el conocimiento de haber visto la serie televisiva, de manera que ignoro si el calco desde la Guerra de las Dos Rosas sigue más adelante, o la trama se aparta de ella para correr con colores propios. Quienes hayan leído las novelas podrán confirmar o refutar los asertos que haré aquí. Por otra parte, como es de esperar, este artículo contendrá unos cuantos spoilers, incluyendo por supuesto el equivalente en la historia auténtica del espectacular giro final de trama, de manera que si no has leído las novelas o visto la serie, no deberías seguir leyendo más allá de este párrafo.

Aunque superficialmente vista es un conflicto dinástico entre dos grandes casas nobles (los York y los Lancaster), la Guerra de las Dos Rosas resulta históricamente muy compleja. En primer lugar debemos verla en el trasfondo de la debacle posterior a la Guerra de los Cien Años, que Inglaterra había perdido en toda regla frente a Francia (en el continente conservó sólo un bastión, el puerto de Calais). Además, en la centuria transcurrida, Inglaterra había pasado de ser una sociedad semifeudal y con una burguesía en ascenso, a una verdadera revolución social en donde los burgueses pesaban cada vez más en la política, a costa de la nobleza guerrera que iba en franca retirada. En los hechos, la Guerra de los Cien Años fue cuando Inglaterra abandonó la Edad Media y abrazó el Renacimiento, aunque sea porque en dicha guerra, la nobleza vertió los últimos restos de su riqueza y poder, cuando no sus propias vidas, en una masacre autófaga que creó el vacío de poder necesario para que los buenos burgueses llegaran finalmente al primer plano.

EL ESCENARIO.
Después de 1453, fecha en que terminó la Guerra de los Cien Años, la nobleza inglesa estaba muy enojada con su monarca. Desde 1422, el rey era Enrique VI, un hombre preocupado por las artes y la cultura, pero gobernante débil bajo cuyo reinado en realidad eran sus asesores los verdaderos reyes sin corona. Las cosas se agravaron cuando Enrique VI contrajo matrimonio con Margarita de Anjou, una mujer dominante que tenía un talento innato para la política, pero que no sabía granjearse el fervor de sus súbditos, por lo que fue detestada por los ingleses. Los seguidores de “Game of Thrones” no tendrán dificultad en ver aquí al trasunto histórico en que se inspiran el rey Robert Baratheon y su esposa Cercei Lannister. Sin embargo, descendiendo a los detalles, Enrique VI era un rey bastante mejor intencionado que Robert Baratheon, que en la serie es un pusilánime más preocupado de cacerías y faldas que de gobernar efectivamente el reino. Además, Enrique VI recibió la corona por herencia, mientras que Robert Baratheon destronó al monarca anterior para obetnerla.


Por otra parte, la situación geográfica del continente de Westeros es muy similar a Inglaterra. En términos geopolíticos, Westeros tiene dos grandes fronteras militares. Por un lado está el Muro al norte, más allá del cual están los salvajes. Por el otro están las estepas del este, separadas por un estrecho. Por el sur o el oeste, Westeros no tiene fronteras militares de importancia. Esto es la misma situación que afrontaba la Inglaterra del siglo XV, lidiando con Escocia al norte y con Francia detrás del Canal de la Mancha al este. Resulta interesante observar que los trasuntos ficticios de Escocia y Francia no sean naciones civilizadas sino bandas de salvajes, en una curiosa actualización del viejo tópico del “Rule Britannia!”.

Volviendo a la Guerra de los Cien Años, los problemas políticos internos se agravaron cuando Enrique VI perdió la razón en 1453, el mismo año de la derrota final frente a Francia, sin que se sepa a ciencia cierta el diagnóstico médico. Con todo, su abuelo materno el monarca francés Carlos VI también había padecido una pronunciada demencia durante los últimos treinta años de su vida, y se sospecha que este mal quizás fuera hereditario. El heredero de Enrique era Eduardo, conocido en la historia como Eduardo de Westminster, que era un recién nacido, lo que auguraba una época de intrigas palaciegas para ver quién se iba a quedar con el poder efectivo tras la máscara de la regencia. En la ficción, Robert Baratheon cuenta también con un hijo, Joffrey, que al momento de comenzar la historia es demasiado joven para reinar (pero reinará, para desgracia de quienes le rodean; por cierto, el tema de la regencia también tendrá su peso aquí).

La dinastía reinante pertenecía a la Casa Lancaster, que había llegado al poder en 1399. La gran casa rival era la Casa de York, encabezada por Ricardo de York. Ambos descendían de Eduardo III (rey entre 1327 y 1377), por lo que podían sostener derechos hereditarios a su favor. Es bastante transparente que los Lancaster y los York son los Lannister y los Stark de “Game of Thrones”. La Casa Lancaster tenía mejores derechos, pero pendía una espada sobre ellos: los reyes Lancaster descendían de Juan de Gante, un hijo del mencionado Eduardo III que era un bastardo. Si Ricardo de York conseguía defenestrar los derechos hereditarios de la actual línea sucesoria, entonces tenía una muy buena oportunidad de acceder al trono. En “Game of Thrones”, esto es modificado substancialmente. En la serie hay también un problema de bastardía, pero el heredero bastardo es el hijo de Robert Baratheon, no un ancestro suyo. Y Ned Stark, el trasunto de Ricardo de York, no tiene un interés personal de la corona, en otro ejemplo de cómo la ficción embellece la realidad. Por supuesto que esta cuestión no se iba a resolver con leyes o tribunales, sino con política y guerras, como suele hacerse habitualmente en estas circunstancias.

Por cierto, el emblema de la Casa de Lancaster era una rosa roja, mientras que el emblema de la Casa de York era una rosa blanca. De ahí el nombre del conflicto que ensangrentaría a Inglaterra durante toda una generación.

LOS YORK CONTRA LOS LANCASTER.
En 1455, las hostilidades entre los Lancaster reinantes y los York pretendientes habían degenerado en guerra civil abierta. Para hacer valer sus pretensiones, Ricardo de York se había erigido en líder de los descontentos contra la monarquía, o sea, todos los enemigos de Margarita de Anjou, los preocupados por la locura de Enrique VI, y los que deseaban una regencia para Eduardo el hijo de ambos; como en la ficción Ned Stark podría haber aglutinado a los enemigos de Cercei Lannister.


Durante cinco años, la guerra tuvo altos y bajos con distintos lances: por momentos parecía ganar Ricardo de York, que consiguió incluso que Enrique VI lo nombrara heredero, y por momentos la suerte sonrió a los Lancaster. En la ficción televisiva, vemos un trasunto de esto cuando Robert Baratheon nombra a Ned Stark como regente en nombre de su hijo, en su lecho de muerte. Volviendo a la realidad, en 1460, Ricardo de York fue derrotado y muerto: Margarita de Anjou ordenó que su cabeza fuera colgada en la puerta de la ciudad de York, con una corona de papel. En la ficción televisiva las cosas pasaron de manera algo distinta, pero con idéntico resultado: Ned Stark es encarcelado, y es Joffrey Baratheon, el hijo de Robert Baratheon, quien ordena la ejecución, no Cercei Lannister.

Los York se rehicieron, ahora bajo el comando de un hijo de Ricardo llamado Eduardo (igual que el príncipe hijo de Enrique VI, para liar un poco más el asunto). Eduardo tenía 18 años de edad, pero era un hombre adulto y decidido: al año siguiente de la muerte de su padre libró la Batalla de Towton, en la que masacró a la mayor parte de los Lancaster. En la ficción televisiva, este rol es tomado por Robb Stark, quien efectivamente es proclamado rey una vez que su padre Ned Stark es ejecutado. Aquí es donde acaba la primera temporada “Game of Thrones”, y como decía precedentemente, no puedo ir más adelante, por el minuto al menos. Pero vale la pena repasar lo que sucedió después en la realidad, para no dejar esta historia colgada. Margarita de Anjou debió agarrar a su hijo Eduardo Lancaster y marcharse, mientras los remanentes de los nobles que apoyaban a los Lancaster cambiaban de bando. Eduardo de York entró en Londres, depuso a Enrique VI alegando como pretexto su locura, y se hizo coronar como Eduardo IV.

CONTRAATAQUE DE LOS LANCASTER.
Aunque la Casa de Lancaster había sido derrotada en toda regla, Enrique VI seguía vivo, aunque prisionero, y Margarita de Anjou seguía en el extranjero con su hijo Eduardo de Westminster, que tenía derechos al trono inglés y por lo tanto seguía siendo una amenaza potencial contra Eduardo IV en cuanto siguiese vivo.

En realidad, la dirección de la Casa de York estaba entregada a Richard de Warwick, personaje que ha pasado a la historia como el “Hacedor de Reyes” precisamente. Warwick era el poder detrás del trono, y mandaba efectivamente más que el propio monarca. Había pasado casi una década desde el final de la Guerra de los Cien Años, y con la estabilidad política ganada, era tiempo de hacerse cargo de las relaciones con la Francia victoriosa. Warwick era un político maquiavélico que sabía frágil el dominio de la Casa de York sobre el trono y la aristocracia inglesas, y pensaba en consolidarlo sellando las cuentas pendientes con Francia con tratados que hicieran florecer el comercio. En muchos sentidos, Warwick fue un renacentista antes de su tiempo... con todo lo bueno y todo lo malo que esto conlleva.

La política de Warwick iba por supuesto en contra de las aspiraciones de la aristocracia, y lo que es peor, contra las ideas de Eduardo IV. La ruptura se produjo cuando Eduardo IV le anunció a Warwick que estaba casado en secreto: Warwick se llevó una humillación insuperable porque estaba negociando justamente un matrimonio entre Eduardo IV y una cuñada de Luis XI el rey de Francia. Warwick tenía grandes proyectos para fortalecer la nación inglesa, pero le interesaba más su propio poder, de manera que utilizó una carta bajo la manga: los Lancaster. Luis XI, Warwick y Margarita de Anjou trazaron una alianza que remató en la liberación de Enrique VI, quien seguía prisionero en la Torre de Londres. Eduardo IV tuvo que darse a la fuga y se escondió junto con su pariente Carlos el Temerario, el Duque de Borgoña (Borgoña era el gran enemigo continental de Francia).

Carlos el Temerario veía por supuesto con muy malos ojos una alianza entre Francia e Inglaterra: le convenía más que Inglaterra incordiara a Francia por la espalda, no que la fortaleciera comerciando con ella. De esta manera, le financió a Eduardo de Westminster un ejército, con el cual éste desembarcó en Inglaterra. Esta vez, Eduardo IV no tuvo piedad: Enrique VI fue encarcelado nuevamente y asesinado en su prisión poco después. Eduardo de Westminster sufrió el mismo destino. La Casa de Lancaster fue así barrida de una vez por todas y para siempre. Por su parte, Warwick el Hacedor de Reyes había perecido en batalla. El triunfo de la Casa de York parecía absoluto, pero...


EL CISMA EN LA CASA DE YORK.
Desde su triunfo total sobre Warwick y los Lancaster en 1471, Eduardo IV gobernó ya sin contrapesos. Era hombre alegre y jovial, pero también una mano de hierro en lo interno, y un hábil diplomático en lo externo. Irónicamente, Eduardo IV llevó a cabo más o menos los planes de alianza con Francia que había desbaratado de las manos de Warwick: después de todo, Luis XI había pagado una fuerte suma de dinero por mantener la paz. Parte del pacto de 1475 fue el rescate de Margarita de Anjou por parte de Luis XI, ya que mal que mal, ella era francesa: la mujer que había desatado la Guerra de las Dos Rosas falleció en 1482, en la casi total oscuridad. Su gran enemigo Eduardo IV falleció al año siguiente, en 1483, sin mayores contratiempos. Quedaban tres hijos de Eduardo IV: Eduardo, Ricardo e Isabel. El primero subió al trono como Eduardo V.

Aparte de sus tres hijos, Eduardo IV tenía un hermano llamado Ricardo (otro lío de nombres: tío y sobrino se llamaban igual). Ricardo maniobró para que el Parlamento de Inglaterra desconociera el matrimonio de Eduardo IV (el mismo que había celebrado en secreto y había fastidiado a Warwick), y por lo tanto, que se declarara a sus hijos como bastardos. Ricardo desplazó así a sus sobrinos del trono y quedó en la línea de sucesión, ordenó aprisionarlos, y los hizo desaparecer dentro de la Torre de Londres. La leyenda popular sostiene, y no sin fundamentos, que Ricardo III los hizo asesinar.

La artera maniobra de Ricardo III, así como su dureza, motivaron la rebelión de los nobles, quienes se volvieron hacia Enrique Tudor, un personaje también descendiente de Juan de Gante (al igual que los Lancaster y los York), y que incluso tenía mejores derechos hereditarios que la Casa de York, aunque por supuesto no había podido hacerlos valer. Enrique Tudor había vivido en el destierro después de la derrota de los Lancaster, pero aprovechó la oportunidad para ponerse a la cabeza de los descontentos. En la decisiva batalla de Bosworth, Ricardo III fue derrotado y muerto. Al año siguiente, Enrique Tudor contrajo matrimonio con Isabel, la hermana sobreviviente de los príncipes asesinados por Ricardo III, y por lo tanto tenía un doble título para acceder al trono, como descendiente de Eduardo III y Juan de Gante, y como marido de la hija del antiguo rey Eduardo IV, a falta de otros herederos varones dentro de la Casa de York.

Enrique Tudor emprendió una política de pacificación entre los York y sus enemigos (llamados lancasterianos a pesar de que los Lancaster, como hemos visto, hacía tiempo que habían desaparecido de escena). Para esto creó un nuevo emblema, que une las dos rosas de los York y los Lancaster en una nueva. Enrique Tudor, ahora Enrique VII, fue padre de Enrique VIII y abuelo de Isabel I de Inglaterra. Este detalle merece mención porque no en balde, Isabel fue la protectora del dramaturgo William Shakespeare, el mismo que para congraciarse con los Tudor pintó al enemigo del abuelo de su protectora con los colores más abyectos posibles, hasta convertir a Ricardo III en un ser casi vomitado desde las brasas del infierno. Y es que la historia, después de todo, la escriben los vencedores.


APÉNDICE:

Guía de personajes de la Guerra de las Dos Rosas, por si el recuento anterior fuera demasiado dificultoso de seguir.

En la Casa de Lancaster:
  • Enrique VI. El rey que enloqueció en 1455, perdió el trono, y lo recuperó brevemente en 1470 (Robert Baratheon en la ficción).
  • Margarita de Anjou, su esposa (Cercei Lannister en la ficción).
  • Eduardo de Westminster, el hijo de los dos anteriores, que nunca llegó a ocupar el trono (Joffrey Baratheon en la ficción).
En la Casa de York:
  • Ricardo de York. El pretendiente derrotado por Margarita de Anjou (Ned Stark en la ficción).
  • Eduardo IV. Hijo de Ricardo de York, derroca a Enrique VI, y después de una breve derrota a manos de los Lancaster, retoma el trono y lo mantiene hasta su muerte (Robb Stark en la ficción).
  • Ricardo III. Otro hijo de Ricardo de York y hermano de Eduardo IV, a la muerte de éste depone a sus sobrinos y toma para sí el trono (¿Bran Stark, Rickon Stark en la ficción?).
  • Eduardo V. Hijo de Eduardo IV y sobrino de Ricardo III, gobierna dos meses, es depuesto, encarcelado, y desaparece sin dejar rastros.
  • Ricardo. Hijo de Eduardo IV, sobrino de Ricardo III, y hermano de Eduardo V, sigue el destino de este último.
  • Isabel. Hija de Eduardo IV y sobrina de Ricardo III, su matrimonio con Enrique Tudor terminará de validar el acceso de éste al trono (¿Sansa Stark en la ficción?).
Relacionados:
  • Warwick el “Hacedor de Reyes”. Arquitecto de la victoria de la Casa de York, pasado después al bando Lancaster.
  • Luis XI. Monarca de Francia.
  • Carlos el Temerario. Duque de Borgoña.
  • Enrique Tudor. Relacionado con los Lancaster y pretendiente al trono, derrota a Ricardo III y contrae matrimonio con Isabel de York.

10 comentarios:

Lorenzo "el Retronauta" dijo...

Buena entrada amigo. Muy elaborada.
Saludos!!

Guillermo Ríos dijo...

¡Gracias por las felicitaciones, y saludos!

Nunilo dijo...

Realmente muy interesante y muy bueno el artículo. Yo estoy empezando con esta serie y supongo que se habrá basado en estos hechos para empezar la saga y que poco a poco se irá apartando,ya que los personajes tienen bastante caracter, aunque eso sí, hay que reconocer que de por sí, es muy entretenida y que tiene mucha calidad, sobre todo por las imágenes de la segunda temporada de Game of Thrones Y por cierto, otra historia famosa inspirada en hechos reales puede ser "La Guerra de las Galaxias", con el paso de la república al imperio romano.

Guillermo Ríos dijo...

Gracias por las felicitaciones. La serie me gustó mucho, y estoy esperando con impaciencia la segunda temporada.

La comparación de la "Guerra de las Galaxias" con las guerras civiles que llevaron a la fundación del Imperio Romano me parece interesante. Pero no estoy seguro de hasta qué punto se puede llevar adelante la analogía. En el caso del Imperio Romano, la instauración de una dictadura imperial por sobre la clase senatorial se produjo después de que ésta corrompiera la economía, como producto de la especulación sobre el botín de las guerras de conquista. Este no pareciera ser el caso en Star Wars, que es una galaxia autocontenida y sin conquistas militares o anexiones territoriales. De todas maneras hablo por la hexalogía de películas; ignoro de qué manera en el universo expandido hayan podido acentuar o negar el paralelo.

George Llerena Torrico dijo...

Siempre he tenido una fascinación con la historia humana, especialmente con los períodos de conflicto que ayudaron a definir naciones. Cuando Game of Thrones se estrenó en 2011 inmediatamente me puse a releer mis libros sobre la historia de Britania, a conversar con mi profesor de historia del instituto sobre la edad media, esa época de castillos, espadas, batallas y feudalismo. En los últimos años he leído muchas novelas históricas y visto gran cantidad de ficción. Y luego llegué a tu post, de hecho este fue el primer post que leí en este blog.

¿Y sabes Guillermo? es increíble la gran cantidad de historia que George R.R. Martin ha plagiado/robado para su saga, construir el universo de Poniente no debe haberle costado tanto, desde su creación hasta las actuales guerras dinásticas, el muro de Adriano, los Dothraky obviamente basados en los mongoles nómadas, los salvajes en los vikingos, Tirion Lannister es obviamente el Ricardo III de Shakespeare y podría seguir, casi todo en la saga tiene un referente histórico. Lo único que ha hecho Martin es cambiar nombres, mover eventos históricos para convertirlos en giros dramáticos, añadirle suspenso, dragones y zombies de hielo, escribirlo todo con una prosa magistral y añadirle 100% más sangre, sexo y violencia de la que en verdad existió. Ah, y quitar las pandemias medievales como la peste negra, porque sino los personajes no durarían mucho que digamos, la esperanza de vida en la edad media era de 50 o 60 años creo. También disminuyó el papel de la religión en la vida de las personas, es decir hay religiones pero no tienen la importancia que tuvieron en la vida real.

Claro no deja de ser fantasía épica, pero Martin ha logrado ponerle un realismo a sus novelas y a la serie, en vez de infantilizarlo con magia y cosas así como Tolkien. Y la gente lo consume como loca, la serie se ha vuelto un fenómeno mundial en ratings, internet, dudo que haya alguien que no la haya visto. Lo único malo es que el 90% de lectores o televidentes ni conoce la historia real en que está basado ni se molestará en investigarla. Deberían, claro, pero no lo harán, tengo un amigo que está obsesionado con la serie pero ni conoce la guerra de las rosas o mucho de la historia, quiero contársela pero seguro ni le va a interesar :/

Por cierto, Martin afirmó una vez que los Lannister están basados en parte también en los Borgia, especialmente César y Lucrecia. Y es que los personajes no tienen un solo referente histórico preciso, sino que se componen de varias figuras reales. Muchos dicen que la saga va a terminar con Daenerys llegando por fin a Poniente luego de 7 temporadas/libros, casándose con alguien como en la verdadera guerra y uniendo las casas a lo Enrique Tudor. #GameOfThrones, #PlagiandoLaHistoria desde tiempos inmemoriales :V

Un abrazo

Guillermo Ríos dijo...

Dejémoslo en que Martin se inspiró en la Historia para construir su saga. Después de todo, si es por saquear, Tolkien se fusiló en serie a todas las sagas épicas escandinavas, germánicas, anglosajonas y finlandesas, mientras que Shakespeare se hizo un fusilado a conciencia de Plutarco y de otras fuentes grecorromanas, e incluso de contemporáneos continentales. Como de costumbre, no se trata tanto de ser originales, como de saber contar el cuento.

Un abrazo igualmente.

Rogério Maciel dijo...

A Imagem com que pretende ilustrar a guerra entre os York e os Lancaster , nada tem a vêr com isso .
É uma Ilustração Portuguêsa da Batalha de Aljubarrota perto de Leiria , Portugal , em que vocês , Castelhanos , levaram uma coça de criar bicho e saíram com o rabinho entre as pernas depois de , mais uma vez , tentarem rapinar/conquistar Portugal .
Essa é a vossa estória com Portugal .Uma única vez na História (durante 60 anos ) conseguiram pôr cá os pézinhos e tiranizar os Portuguêses.

Guillermo Ríos dijo...

Previo a responder, diríjase la solicitud en alguno de los idiomas oficiales de la Guillermocracia (castellano variante dialéctica guillermocrática, o inglés estándar).

Rogério Maciel dijo...

Pois , não compreendo o que dizes .
A imagem, conforme já referi , é da Batalha de Aljubarrota em Portugal.
A única relação com a família Lancaster é a de que o Nosso Rei D.João I se casou com uma Lancaster , dando origem á Ínclita Geração , uma constelação de Grandes personalidades mundiais , cada uma na sua actividade , sendo a mais conhecida , o Infante Dom Henrique , íntimamente ligado á Ordem de Cristo (Mestre do Templo)e coordenadôr da Grande Era das Descobertas Mundiais , que é inteirinha de Portugal.

Guillermo Ríos dijo...

Previo a resolver sobre el fondo, vengan conformes los requisitos de forma, y estése a lo dispuesto por resolución del 18 de marzo - LA GUILLERMOCRACIA.

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