domingo, 1 de agosto de 2010

Lo que natura non da...


Es, o al menos solía ser, famoso el lema de la Universidad de Salamanca en España: "lo que natura non da, Salamanca non presta". O sea, para aquellos que no les cae la teja con facilidad, si no hay talento natural, no hay educación en el mundo que pueda suplir esa carencia. En lenguaje CSI: si no hay una masa crítica de neuronas, no puede haber condicionamiento alguno, pavloviano o skinneriano, que pueda originar un proceso de inteligenciogénesis.

Me viene semejante reflexión a la cabeza, debido a la enorme proliferación de universidades que ha caído sobre el territorio nacional chileno, como una de las maldiciones bíblicas. Y las más de ellas sacan carreras de "tiza y pizarrón", lo que significa: Derecho, Psicología y Pedagogía. Después de todo, es más fácil comprar la tiza y el pizarrón, que equipar un completo laboratorio para futuros bioquímicos o ingenieros. Con lo que tales títulos, naturalmente, se han ido devaluando. Por lo que la carrera académica está marcada por una "huida hacia adelante". Antes, con Cuarto Medio se estaba en la cresta de la ola. Después, se necesitó un título universitario. Ahora vamos en el diplomado, el Magister, el Doctorado... ¿Y después qué...?

Pero no hacía todas estas sesudas y ociosas reflexiones para denunciar los males de la educación chilena, sobre lo cual se ha despotricado en todos los tonos y estilos literarios posibles, en toda clase de blogs, páginas, artículos periódisticos y conversaciones de café. Lo hacía porque pensaba en lo siguiente: si de verdad los títulos universitarios fueran tan buenos, entonces debiéramos descartar a quienes jamás han tenido uno, ¿verdad? Lo cual llevaría a algunos gigantescos absurdos. Veamos:



Entre los historiadores no sólo deberíamos prescindir de Edward Gibbon, de Nicolás Maquiavelo, del Inca Garcilaso de la Vega o de Fray Bernardino de Sahagún, sino además... ¡de Heródoto y Tucídides! ¡El "Padre de la Historia" no sería considerado como un historiador serio hoy en día, si extendiera un currículum vitae! Ya podemos imaginar la escena: "Señor Heródoto, esto de los Nueve Libros de la Historia está bien, pero usted no fue a ninguna universidad, no es licenciado en Historia ni pedagogo, así es que no podemos contratarle como docente de planta, cuánto lo siento...".

Entre los escritores, deberíamos descartar no sólo a la mayoría de los actuales, que nunca jamás han sacado una Licenciatura en Literatura, sino a la inmensa mayoría de escritores universales de antaño, incluyendo a Homero, Dante Alighieri, Miguel de Cervantes y Saavedra, William Shakespeare, Honoré de Balzac... Entre los pintores, a todos aquellos que no fueron a una academia, incluyendo entre ellos nada menos que a la plana mayor de los impresionistas (de todas maneras, Leonardo, Giotto y casi todos los españoles barrocos estudiaron con maestros, dicho sea de paso, aunque Picasso, que también hizo cursos académicos, éstos no le sirvieron después de gran inspiración).

Ni hablar de los filósofos. Todos esos sesudos catedráticos en Filosofía que acumulan magísteres y doctorados, hablan sobre Platón, Aristóteles, Bacon, Descartes, y muchos otros... ¡que nunca sacaron un título de Licenciado en Filosofía!

Incluso en el plano científico, los hubo quienes fueron por completo autodidactas, incluyendo a Brunelleschi, cuya labor de arquitecto le llevó a revolucionar la ingeniería renacentista poniendo en pie la famosa cúpula de la Catedral de Florencia.

Puede alegarse que eran otros tiempos, que en aquella época la educación no estaba tan organizada, pero sin embargo... ¿alguien puede decir que entre todas esas hordas de universitarios se está larvando algún futuro genio como aquellos del pasado? Difícil decirlo, ¿verdad? Y es que esas hordas de universitarios muchas veces tratan de prestarse cosas de Salamanca, sin que natura les haya dado nada (sólo el dinero para comprarse un cartón).

2 comentarios:

Luthien dijo...

cuantos grandes genios quedarían fuera si los tuviramos que juzgar por los titulos obtenidos !! En lo personal creo que en nuestros tiempos es muy dificil que surgan nuevos genios ya que la mayoría de las personas esta más preocupada de tener un titulo, memorizando cosas sin preocuparse por entenderlas y reflexionar acerca de ellas. Además que al contratar a alguien se fijan solo en los logros academicos y no en el nivel de inteligencia de las personas. Para la mayoría las personas inteligentes son las que tienen mejores resultados y no las que de verdad entienden, reflexionan, analizan y critican su entorno, y al final quienes son de verdad inteligentes no pueden expresarse libremente ya que no los toman en cuenta, lo que es bastante lamentable porque así se pueden desperdiciar muchos talentos.

Guillermo Ríos dijo...

Es que por otra parte, aunque la política fuera elegir al mejor por sí mismo y no por lo imponente del cartón, todavía queda el importante escollo de que si la brutal mayoría de la sociedad es mediocre, entonces también la brutal mayoría de los examinadores deberían serlo... y elegirán a otra panda de mediocres que ascenderán, tomarán su lugar a su debido tiempo y seguirán eligiendo mediocres... y así, ad infinitum. ¡Por algo se dice que la seña de que surge un genio, es que todos los mediocres van a cerrar filas en contra suya!

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